Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilia Sant Vicent Ferrer

Formación y compromiso

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VER:

En varias ocasiones algunas personas, ante comentarios o cuestionamientos que les han hecho sus familiares, me han comentado hablando de sus hijos o nietos que no son creyentes: “Es que ha estudiado mucho y por eso no cree…” Estas personas sin darse cuenta se minusvaloran, ya que ven incompatible tener estudios de nivel superior con la fe, como si ser creyente fuese algo de personas incultas que se creen cualquier cuento. De hecho, hoy la Teología no suele valorarse como una ciencia, al mismo nivel que otras, (sí en Alemania, que son más cultos) y se cree (en los países laicistas) que no tiene cabida en la vida real y cotidiana.

JUZGAR:

Hoy estamos celebrando a San Vicente Ferrer, y en él vemos un ejemplo de persona creyente que además no tenía nada de inculto o crédulo. Nació en una familia acomodada. Desde pequeño dio muestras de una profunda inteligencia y amor por el estudio. A los 17 años solicitaba ser admitido en la Orden de Predicadores (Dominicos); pasado su año de noviciado se le mandaba al Colegio de Barcelona como estudiante de Lógica. Más tarde se le manda de nuevo a estudiar Teología dos años más, y posteriormente se le mandó a Toulouse, donde permanecería estudiando un año más. Habían transcurrido diez años dedicados de lleno al estudio y a la formación.

Vemos por tanto que ser creyente, tener fe en Jesucristo, no es incompatible con “haber estudiado”. Más aún, la formación es necesaria para poder dar el asentimiento de fe y para poder dar razón de la misma. Como dice Mons. Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza en la presentación del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos Ser cristianos en el corazón del mundo: Si los cristianos no conocen bien la fe que profesan, ¿cómo pueden dar testimonio de ella en el mundo actual? En otras épocas podría ser suficiente el conocimiento y la experiencia de fe recibidas en ambientes configurados por una cultura cristiana. Esto hoy entre nosotros ya no es posible. Para que la Iglesia pueda evangelizar hoy en nuestra sociedad, es preciso que haya cristianos sólidamente formados en la fe de la Iglesia.

Porque la formación lleva a la evangelización, al anuncio de la Buena Noticia de Cristo Resucitado, y a la construcción del Reinado de Dios, incidiendo eficazmente en los ámbitos culturales, económicos, sociales y políticos. Y en San Vicente Ferrer encontramos también un ejemplo de cómo su preparación intelectual y su fe le llevaron a una presencia activa en todos los grandes problemas de su época: por citar algunas de sus acciones, fundó en Valencia el Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer; gracias a su intervención se produce la fundación oficial de la Universidad de Valencia; fue compromisario en Caspe para tratar la sucesión de Martín el Humano; participó en las Conferencias de Tortosa con los rabinos del Reino de Aragón; también fue buscado como juez, árbitro y mediador en diferentes problemas… Todo un ejemplo de cristiano comprometido con la Iglesia y con la sociedad de su tiempo, un ejemplo para nosotros, que tenemos que asumir compromisos evangelizadores y transformadores de la sociedad, demostrando que la fe en Cristo Resucitado, formada y profundizada, no es algo propio de personas incultas.

ACTUAR:

¿Veo incompatible la fe con unos estudios superiores? ¿Qué me llama más la atención de San Vicente? ¿Lo veo como un ejemplo a seguir hoy? ¿Estoy siguiendo alguna formación para profundizar y dar razón de la fe? ¿Mi fe incide en los ambientes en que me muevo, o la vivo de forma privada, intimista, casi oculta? ¿Qué compromiso evangelizador tengo asumido?

Desde el Domingo de Resurrección hemos estado reflexionando acerca de que, aunque en ocasiones no entendamos a Dios, eso no es obstáculo para adentrarnos en su Misterio de Amor que se ha manifestado en la muerte y resurrección de su Hijo. Y que creer en la resurrección de Cristo, afirmar: ¡Ha resucitado!, no es hacer una afirmación teórica, es algo profundamente existencial que afecta a todas las dimensiones de nuestra vida. En San Vicente Ferrer tenemos un buen ejemplo de ello: aprendamos de él y aprovechemos las oportunidades que tenemos para formar nuestra fe y que por nuestro compromiso evangelizador demos testimonio de ella, incidiendo eficazmente en los ámbitos culturales, económicos, sociales y políticos de hoy, como lo hizo en su tiempo San Vicente Ferrer.

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