Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía Domingo de Ramos-C

¿Se nos ha olvidado?

VER:

Como decíamos hace dos domingos, la guerra en Ucrania ha tenido un gran impacto en todo el mundo y ha sobrecogido especialmente a los europeos, quizá debido a la cercanía. Vemos las imágenes, escuchamos noticias de bombardeos y ataques a la población civil, y comentamos que no entendemos cómo puede estar pasando esto ni qué tienen en la cabeza los responsables para causar tanto mal y tanta destrucción. Se ha movilizado una oleada de solidaridad y han surgido múltiples iniciativas, tanto individuales como organizadas, para atender y a coger a las víctimas y refugiados. Sin embargo, como recuerda el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el mundo hay muchos “conflictos olvidados provocan muertes, desplazamientos forzados y destrucción como cualquier guerra, pero poca gente conoce de su existencia fuera de las zonas directamente afectadas. Son guerras olvidadas con víctimas olvidadas que son doblemente victimizadas, por el conflicto y por el silencio mediático”. Sigue leyendo


¡Una oración que alimenta!

El Evangelio de Mateo relata que, cuando Satanás intentó tentar a Jesús en el desierto, Él le respondió con un versículo de la Biblia: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Deuteronomio 8,3)

El término manducación proviene del latín manducare que significa comer o masticar. En el catolicismo, la manducación se refiere a una forma de oración que ayuda a alimentarse profundamente de la Palabra de Dios, y que nos recuerda las palabras que el Señor dijo al profeta Ezequiel: «Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel” (Ezequiel 3,3).

De hecho, esta oración meditativa se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia Cristiana, era practicada principalmente por los Padres del Desierto. Además, al ser un tipo de oración tan sencilla y sobria, se adapta fácilmente a nuestra cotidianidad actual. Sigue leyendo


Homilía V de Cuaresma-C

Lectura creyente de la realidad

VER:

Como decíamos el día de San José, desde que comenzó el siglo XXI el mundo ha dado un vuelco, a peor. La amenaza del terrorismo, la gran crisis económica, la sequía y el cambio climático, el hambre que va en aumento, la pandemia del coronavirus, la guerra en Ucrania… han echado por tierra muchos proyectos de vida y esperanzas, a todos los niveles: personal, nacional, mundial. Nos sentíamos muy seguros, apoyados en un orden político, económico, social, material… que creíamos firme, pero hemos visto que no es así. En cualquier momento, todo puede cambiar para mal. Sigue leyendo


Homilía IV de Cuaresma-C

Paz y reconciliación

VER:

La guerra en Ucrania, que pedimos y esperamos que haya terminado o termine pronto, nos ha sobrecogido especialmente a los europeos, más que otras guerras que se han producido y se producen en el mundo, quizá debido a la cercanía. Nos sentíamos muy seguros, apoyados en un orden político, económico, social, material… que creíamos firme, pero hemos visto que no es así. Hemos caído en la cuenta de que a cualquiera, en cualquier momento, le puede pasar algo similar. Esta situación nos indigna y, a la vez, nos asusta, y pedimos la paz, pero no sabemos cómo lograrla. Sigue leyendo


Los pilares de un hermoso «SÍ»

El 25 de marzo celebramos la solemnidad de la Anunciación, es decir, ese maravilloso episodio de la Biblia en la que el Ángel Gabriel anunció a María que iba a ser madre del Hijo de Dios, y ella aceptó humildemente. De hecho, María dijo que sí e hizo posible la salvación del mundo.

Tengamos en cuenta que el “sí” de María es un “sí” de confianza, acogimiento y aceptación hacia lo que estaba por venir. ¡Que hermoso es este «sí»!, ¿cierto? A propósito, ¿alguna vez te has preguntado en qué se fundamentó esta hermosa decisión? Descubre los pilares del “sí” de la Virgen a continuación:

  • Libertad: un verdadero «sí» es un «sí» libre y sin restricciones. De hecho, esto es precisamente lo que el sacerdote pregunta a los novios antes de recibir el intercambio de sus consentimientos: “¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?”. Por cierto, esta es una pregunta que también podemos hacernos antes de tomar cualquier decisión: no dudemos en pedir al Espíritu Santo que nos ayude a discernir esas limitaciones (como miedos, prejuicios, falsas creencias…) que impiden nuestra libertad y pueden alterar nuestras respuestas.

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