Sin violencia
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En un centro oficial, una persona montó un escándalo porque, según decía, no se le estaba atendiendo debidamente. Algunos de los presentes le daban la razón diciendo: “Es que, como no te pongas así, no te hacen caso”. Cada vez está siendo más habitual que se recurra a la violencia verbal y/o física para conseguir aquello a lo que creemos que tenemos derecho. Muchas personas tienen un sentimiento de desprotección ante determinadas situaciones personales, vecinales, laborales, sociales, políticas… porque las reclamaciones llevan mucho tiempo y esfuerzo, y se acaban estrellando contra un muro infranqueable ante el que no hay nada que hacer, y se toma la decisión de reclamar y obtener por la fuerza lo que no se consigue de un modo pacífico. Sigue leyendo










