Deseo de felicidad

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Comenzábamos el tiempo de Adviento preguntándonos: “¿Qué se puede esperar?” Porque la mayor parte de lo que escuchamos o leemos en las noticias, o lo que simplemente vivimos cada día, no nos habla precisamente de esperanza. Y, sin embargo, anoche el mundo entero se llenó de fiestas y celebraciones con motivo de la entrada del nuevo año, y hoy todavía se multiplican los deseos de felicidad, a pesar de que no hay nada que indique que alguno de esos deseos se vaya a realizar. Y esto es así porque el ser humano, independientemente de su raza o cultura, por naturaleza es un ser abierto a la esperanza. A pesar de los graves problemas y dificultades que le acechan, hay en él un impulso vital que le lleva a no someterse a la realidad, por dura que ésta sea, sino a buscar constantemente una salida, una liberación. En definitiva, tiene deseo de felicidad. Sigue leyendo





