¿A qué venimos?

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En una semana ocurrió dos veces el mismo incidente: a personas habituales de la comunidad parroquial les suena el teléfono móvil durante la Eucaristía. Podría entenderse que se han olvidado de ponerlo en silencio, pero lo peor es que respondieron a la llamada y se pusieron a hablar, sin importarles que estaban en plena celebración. Después de llamar la atención a estas personas por su falta de respeto, dirigí una pregunta a todos los presentes: ¿A qué venimos a la Eucaristía? Sigue leyendo








