Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía de Todos los Santos

Los santos de la puerta de al lado

Todos los Santos-B

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Con motivo de la celebración de una fiesta patronal, una persona hizo algunas referencias a la vida y milagros del santo que se celebraba, basándose en lo que “toda la vida” se había contado; y al escuchar algunas cosas que relataba, algunos no pudieron reprimir la carcajada y hacer comentarios burlescos, ya que lo que escuchaban resultaba fantasioso y ridículo. Tristemente, algunas “vidas de santos” que en su día se escribieron para fomentar la devoción a un santo incluyen una serie de relatos sobre sus palabras y hechos que lo convierten en alguien totalmente fuera de la realidad. Sigue leyendo


Homilía XXX del TO-B

Tengamos vista

30 TO-B

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Personalmente creo que el sentido de la vista es el más necesario. La carencia de alguno de los otros sentidos es una grave dificultad, pero no puedo imaginarme lo que es no ver lo que te rodea, no ver por dónde vas, no ver a las personas queridas; de ahí los esfuerzos que se están haciendo, aprovechando la tecnología, para facilitar la vida a las personas ciegas. Pero además del sentido corporal, en nuestra vida también necesitamos “tener vista”, es decir, la capacidad para descubrir lo que otros no ven, o para anticipar un suceso a partir de los signos presentes, o para ir más allá de las apariencias de las cosas y personas hasta penetrar en su realidad más profunda. Sigue leyendo


Homilía XXIX del TO-B

El Dios en el que creemos

29 TO-B

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El tema 29 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos “Ser cristianos en el corazón del mundo” se titula: “El Dios en el que creemos los cristianos”, y en su introducción indica que se van a considerar las características del Dios en el que creemos los cristianos: el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Dios que ha enviado a nuestros corazones el Espíritu Santo, el Dios que en sí mismo es Amor. Al leer este párrafo, en el Equipo de Vida se apuntó que esta afirmación, siendo verdadera, es difícil de explicar a personas que atraviesan situaciones de mucho sufrimiento. Y surgen preguntas: ¿Cómo vamos a decirles que Dios es Amor? ¿Por qué, si es Amor, no hace algo y no impide tanto dolor? Sigue leyendo


Homilía XXVIII del TO-B

Con sólo una mirada

28 TO-B

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Uno de los primeros rasgos físicos en que nos fijamos al conocer a otra persona es en los ojos, sobre todo en su color. Y después, más allá de las características físicas, nos fijamos en la mirada de esa persona, porque como escribió Gustavo Adolfo Bécquer: el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada (Rima XX). Y es que hay miradas expresivas, que transmiten sentimientos: miradas de odio; que matan; miradas que compadecen; miradas que advierten; miradas frías; miradas que animan; miradas tristes, miradas que acarician, miradas perdidas, miradas bondadosas, miradas ruines, miradas que aman… Una mirada de alguien a quien amamos puede hundirnos o puede alegrarnos el día, porque la mirada es poderosa, como cantaba Marta Sanchez con el grupo Olé-Olé: “Con sólo una mirada, con sólo una palabra, me puedes aliviar, me puedes destrozar, me puedes convencer.” Sigue leyendo


Homilía XXVII del TO-B

Hay que pensarlo bien

27 TO-B

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Una vez entró una pareja al despacho parroquial, preguntando “qué tenían que hacer para casarse”. Les respondí, en broma pero en serio: “Lo primero, hay que pensarlo muy bien”. Porque son muchos los que simplemente “se casan”, como un trámite más, pero sin ser (o querer ser) conscientes de la importancia y de las consecuencias de dar ese paso, unas consecuencias que afectan, positiva o negativamente, a toda su persona e incluso a su entorno. Por eso no es de extrañar el alto índice de fracaso matrimonial que reflejan las estadísticas: en 2017, un total de 102.341 parejas se divorciaron, separaron u obtuvieron la nulidad civil, un 1 por ciento más que en el año 2016, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sigue leyendo


Homilía XXVI del TO-B

No al clericalismo

26 TO-B

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A mediados de agosto saltó la noticia de los abusos sexuales a niños que cometieron algunos sacerdotes en Pensilvania, y el encubrimiento que durante muchos años se hizo de estos abusos por parte de las autoridades eclesiásticas de ese Estado. Como Iglesia, esta noticia nos dolió y avergonzó profundamente a todos: dolor ante todo por las víctimas; y vergüenza e indignación por quienes cometieron esos crímenes y por quienes los encubrieron. A los pocos días, el Papa Francisco publicó una “Carta al Pueblo de Dios” para condenar con fuerza estas atrocidades, así como unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas “nunca prescriben”. Y señalaba que una de las causas de estos abusos es el clericalismo: El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisión en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo. Y a lo largo de la carta repite: es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos. Sigue leyendo


Homilía XXV del TO-B

Ejercicio de sinceridad

25 TO-B

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Suelo decir que con Dios no hay que ser piadosos, sino sinceros. Y tras leer la Palabra de Dios de este domingo, propongo un ejercicio de sinceridad con Dios. Pensemos en los desencuentros, enfados, discusiones, riñas… que hemos tenido o tenemos con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o estudio, con los demás miembros de la comunidad parroquial… Dejando aparte los casos más graves, si somos sinceros, veremos que muchas veces esas discusiones se producen porque pensamos que “yo tengo la razón” y “el otro está equivocado”; y como estoy tan seguro de que “yo tengo la razón”, no estoy dispuesto a escuchar lo que “el otro que está equivocado” me tenga que decir; y menos aún estoy dispuesto a ceder o cambiar de opinión. Sigue leyendo


Homilía XXIV del TO-B

Seamos «Cristocentricos»

24TO-B

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A mediados de agosto sorprendió esta noticia: una mujer estaba en urgencias de un hospital y porque, según ella, no la atendían, prendió fuego presuntamente, con un mechero a una bombona de oxígeno, que explotó generando el caos. Había más de 100 personas en la sala, pero esta mujer no pensó en las consecuencias que su acción podía tener para los demás, sólo pensó en sí misma y “su problema”. Éste es un ejemplo más del egocentrismo en el que a menudo caemos: cada uno nos creemos el centro del mundo y que todo tiene que girar a nuestro alrededor, y no nos importan los demás con tal de salirnos con lo que a nosotros nos interesa. Sigue leyendo


Homilía XXIII del TO-B

Abrámonos

23 TO-B

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Solemos decir que una persona es muy abierta porque su carácter es muy sociable, da conversación y no tiene problemas a la hora de entablar relaciones. Pero estas características se refieren a aspectos exteriores de dicha persona. Para referirnos a lo interior, utilizamos la palabra “abrirse”, en el sentido de descubrirse o confiarse a otra persona. Y es difícil abrirse a otros; es más fácil mantener una actitud “abierta”, movernos en lo superficial, para evitar abrirnos de verdad: hay ciertos miedos, recelos, incluso vergüenza… precisamente porque si nos abrimos tendremos que mostrar nuestro interior, nuestra intimidad que a menudo mantenemos oculta, exponiéndonos a la crítica, a la burla y al rechazo. Pero cuando alguien por fin se abre a otro que merece su confianza, la sensación de paz es muy grande, porque la persona se sabe y siente aceptada, acogida y querida. Sigue leyendo


Homilía XXII del TO-B

Hagamos que nos salga

22 TO-B

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Tras una reunión de formación, uno de los miembros de un Equipo de Vida me dijo: “Es que esto que hemos visto no me entra”; a lo que le respondí: “Es que no te debe entrar, te debe «salir»”. Muchas veces empleamos el verbo “salir” en el sentido de algo que hemos hecho bien (“la comida me salió estupenda”), y también referido a sentimientos y actitudes verdaderas, no fingidas (“lo que dijo le salió del alma”). Y cuando algo “nos sale”, en cualquiera de estos sentidos, no sólo resulta satisfactorio para nosotros, sino que los demás también lo notan. Y viceversa: cuando algo “no nos sale” de verdad, por mucho que queramos aparentar otra cosa, nosotros notamos la diferencia, y también la notan los demás. Sigue leyendo