Humildes y humillación

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El domingo pasado dijimos que, si de verdad queremos ser cristianos, el Señor nos invita a cambiar de mentalidad, a ser humildes y aceptar la corrección. La humildad es uno de esos conceptos que “no está de moda” y que se entiende muy mal, tanto por creyentes como por no creyentes, porque a menudo se identifica la humildad con falta de carácter, ojos bajos, voz suave, postura encorvada, vestidos modestos, falta de medios económicos… Y lo que es peor: se confunde humildad con humillación, con sumisión, baja autoestima, inferioridad e incluso desprecio de uno mismo. Sigue leyendo








