Por José Moreno Losada

Querido Padre, hoy estoy confundido, mi oración comienza con un sinsabor fuerte.
Confiado en Ti, he querido entrar en la misericordia por la puerta de la cautividad, atendiendo tu ruego de redimir a los cautivos.
El escenario me supera, contemplo el dolor y el sufrimiento, sin sentido aparente, y me doy de bruces con el infierno en medio de la historia y de todos los que han descendido hasta él, encontrándose en lo más bajo, duro e indeseable de lo inhumano. Veo el mundo de los refugiados y de todos los cautivos y me rompen por dentro.
“Aquarius”, es más que un suceso; es el grito de la historia en el hoy de Europa. Es la señal de un mundo herido, de una sangre en la ecología de lo humano, de lo natural, abierta en lo impide la libertad, la dignidad, la esperanza.
Mis ojos desean cerrarse, para que mi corazón no zozobre ni tiemble, pero no puedo hacerlo, porque al mismo tiempo, siento la voz de tu Hijo amado que con ternura me anima y me dice: “no temas, yo he vencido ese infierno, yo he descendido hasta él y traigo la liberación para que se pueda abrir toda puerta injusta, se sane todo dolor inhumano, salte todo cerrojo de esclavitud y de perdición, para que se anuncie el año de gracia del Señor”. Sigue leyendo →