Una melodía más hermosa

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Desde comienzos del mes de octubre empezaron a verse en tiendas y bazares los adornos de la fiesta de Halloween. Desde que comenzó a implantarse en España, han sido muchas las voces que han atacado esta fiesta viéndola como una representación de la “cultura de la muerte”, algo que es contrario a “nuestras costumbres y tradiciones”. También han surgido iniciativas para contrarrestarla utilizando sus mismos métodos, como, por ejemplo, invitando a los niños a que, en vez de monstruos o muertos vivientes, se disfracen de santos. Pero no sólo ocurre con Halloween: el secularismo de nuestra sociedad presenta una pluralidad de ofertas de consumismo, evasión, distracción… que resultan mucho más atractivas que nuestro anuncio del Evangelio. Ante esta realidad, no debemos situarnos en posiciones de permanente condena, dando la sensación de que siempre estamos enfadados; pero tampoco debemos situarnos en un cristianismo claudicante o “resignado”, que se limita a tratar mantener lo que hay mientras podamos y nos dejen. Sigue leyendo







