¿Arde nuestro corazón?
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El domingo pasado veíamos el peligro de considerar la Pascua como algo que “ya pasó”. En diferentes circunstancias y ámbitos de nuestra vida podemos perder el sentido de la novedad, la capacidad de sorpresa, ya no nos hacen vibrar, ya no valoramos lo suficiente lo que tenemos. Y esto se produce también en las relaciones humanas. Así, en una viñeta de Mafalda, ésta, viendo a su padre recién levantado de la cama, preguntaba extrañada a su madre: “Mamá, cuando conociste a papá, ¿sentiste que te devoraban las llamas de la pasión, o que apenas algo se te tostaba…?” Sigue leyendo