Compensa
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Comentaba una persona: “Si te paras a pensar en esta vida, para cuatro ratos buenos que puedes tener, si es que puedes tenerlos, hay tantas situaciones dolorosas y tanto sufrimiento que no compensa.” Si midiésemos la vida mediante estadísticas, esta afirmación sería cierta en muchos casos, y esta experiencia lleva al sinsentido de la vida, o como mínimo al desengaño, como expresa el escritor Fiodor M. Dostoyevski en su novela “Los hermanos Karamazov”. Iván Karamazov no quiere aceptar el mundo creado por Dios. Para él es demasiado elevado el precio que debe pagar como hombre por el sufrimiento que colma el mundo. Dice: “Mi bolsillo no me permite abonar un precio de entrada tan elevado. Por eso me apuro a devolver mi entrada. No se trata de que no reconozca el valor de Dios, Aliosha, pero con el mayor de los respetos le devuelvo la entrada”. Para este personaje, nada en la vida compensa el dolor y sufrimiento que hay en el mundo. Sigue leyendo