Elogio de la ancianidad

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Lamentablemente en mi opinión, una queja muy habitual en nuestras comunidades parroquiales, y en la Iglesia en general, es la falta de jóvenes: “Es que somos todos muy mayores…” Y es cierto, no hay que negar la realidad: la mayoría de quienes forman hoy la Iglesia son personas que superan los 60 años. Y, contagiándonos de la exaltación de la juventud que prevalece en nuestra sociedad, siempre nos lamentamos porque hay pocos jóvenes, como si las personas mayores o ancianas no tuvieran ya nada que aportar, ni a la Iglesia ni a la sociedad. Pero como dije a las participantes en una reunión de responsables de equipos de Acción Católica General: “Ya quisiera yo que los más jóvenes tuvieran la mitad del compromiso y del sentido de ser Iglesia que tenéis vosotras”. Sigue leyendo








