Está escrito para mí

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Una persona recomendó un libro a otra y esta, después de leerlo, comentó: “A medida que iba leyendo, parecía que el autor me conocía, ese libro está escrito para mí”. Es una experiencia bastante común: leemos un libro o escuchamos una conferencia y “nos toca”. Evidentemente el escritor o el ponente no conoce a todos sus lectores u oyentes, habla o escribe de forma genérica, pero su forma de tratar el tema, de expresarlo… hace que algunos, al leerlo o escucharlo, se sientan directamente interpelados. Esto ocurre también en lo referente a la fe: leemos o escuchamos un pasaje bíblico y sentimos que se ajusta perfectamente a nuestra experiencia o realidad personal, que también “está escrito para mí”, que nos interpela personalmente.
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