
1 DE MAYO DE 2026 – IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE
ANTE LA EXCLUSIÓN, TRABAJO DECENTE
En este 1º de Mayo, fiesta de san José Obrero y Día Internacional del Trabajo, las entidades que forman la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente tienen un lema que guía su compromiso: “Ante la exclusión, trabajo decente”.
Estas entidades constatan que el mundo del trabajo sigue siendo un espacio donde demasiadas personas quedan fuera, descartadas. El desempleo, la precariedad, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva, la siniestralidad laboral y el deterioro de la salud mental siguen marcando la vida de miles de personas que trabajan.
Como nos recuerda el Papa León XIV en su mensaje de Cuaresma de 2026, “la escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación”. La Iglesia hace suyo ese clamor que hoy se eleva desde quienes no encuentran empleo, desde quienes lo pierden con facilidad, desde quienes trabajan sin derechos suficientes y desde quienes aportan a la economía en condiciones de invisibilidad y miedo.
El trabajo debe cuidar la vida de quienes lo realizan. Sin embargo, lo que podemos ver es una realidad distinta, que no podemos aceptar: mueren 2 personas trabajadoras al día en accidentes laborales, lo que supone aproximadamente 700 personas al año en el puesto de trabajo. Detrás de cada muerte hay un rostro, una historia, una familia, unos amigos. Son personas trabajadoras que salieron a ganarse el pan y no regresaron. Son hogares que, además del dolor, deben afrontar largos procesos legales, sanitarios y psicológicos.
El Papa León XIV ha advertido que los lugares de trabajo deberían ser espacios de vida, pero “con frecuencia se transforman en lugares de muerte y desolación”. Una sociedad que se acostumbra a estas muertes se degrada moralmente. Nadie debería perder la vida por ganarse el pan.
La precariedad también deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y dificulta la posibilidad de proyectar un futuro.
No basta con lamentar estas situaciones. La Iglesia reclama reforzar los mecanismos de inspección laboral, impulsar una verdadera cultura preventiva en las empresas. Pedimos a las fuerzas políticas responsabilidad y altura de miras para alcanzar acuerdos que sitúen la vida de las personas en el centro. Y, a las empresas, un compromiso firme con la seguridad y la salud de quienes trabajan.
Ante la exclusión, la Iglesia propone fraternidad, relaciones laborales basadas en los derechos, el respeto, la corresponsabilidad y el cuidado mutuo. Propone una economía al servicio de la dignidad humana frente al afán de ganancia exclusiva que descarta y “mata”.
Este 1º de Mayo la Iglesia renueva su compromiso con el derecho a un trabajo decente que garantice condiciones justas, seguras y estables. Y las entidades que forman la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» se comprometen a seguir esforzándose por construir una sociedad en la que se respete la dignidad de cada persona.