Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXII del TO-B

Hagamos que nos salga

22 TO-B

Descargar homilía

VER:

Tras una reunión de formación, uno de los miembros de un Equipo de Vida me dijo: “Es que esto que hemos visto no me entra”; a lo que le respondí: “Es que no te debe entrar, te debe «salir»”. Muchas veces empleamos el verbo “salir” en el sentido de algo que hemos hecho bien (“la comida me salió estupenda”), y también referido a sentimientos y actitudes verdaderas, no fingidas (“lo que dijo le salió del alma”). Y cuando algo “nos sale”, en cualquiera de estos sentidos, no sólo resulta satisfactorio para nosotros, sino que los demás también lo notan. Y viceversa: cuando algo “no nos sale” de verdad, por mucho que queramos aparentar otra cosa, nosotros notamos la diferencia, y también la notan los demás.

JUZGAR:

La fe, con todo lo que conlleva, no nos debe “entrar”; demasiadas veces hemos equiparado la formación en la fe con “educación”, con un aprendizaje de fórmulas, contenidos doctrinales, preceptos… moviéndonos en el plano puramente intelectual, pero sin dar el paso a “hacer vida” esos contenidos. Y por supuesto que necesitamos contenidos y aprendizaje, pero todo eso ha de servirnos como instrumento para que “nos salga” un estilo de vida verdaderamente cristiano.

No se trata solamente de “aprender y cumplir”, porque entonces podríamos caer en la actitud que Jesús ha denunciado en el Evangelio, citando a Isaías: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Se trata de “creer y hacer vida”, como hemos escuchado en la 2ª lectura: Aceptad dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. La Palabra que es sembrada en nosotros luego ha de “salirnos”, ha de llevarse a la práctica, de un modo concreto y efectivo, como seguía diciendo el apóstol Santiago: La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo. Cada uno debemos actualizar a nuestra realidad lo que significan estas palabras, pero hay un denominador común: si en lo referente a la fe, lo que escuchamos, leemos, celebramos… luego no “nos sale” plasmado en una vida iluminada por el Evangelio en los hechos concretos y cotidianos, estamos engañándonos a nosotros mismos.

Pero, ¿cómo hacer que “nos salga” ese estilo de vida? La 1ª lectura nos ofrece varias pistas:

Escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir: No se trata de simplemente memorizar, sino de “escuchar”, de prestar atención a lo que estamos recibiendo en nuestra formación cristiana.

Ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos: Ese prestar atención debe ir acompañado de la reflexión, profundizando en lo que esa formación nos aporta para nuestra vida.

¿Hay alguna nación tan grande que tenga a los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? El siguiente paso, el más importante para que lo que recibimos en la formación “nos salga”, consiste en descubrir que, gracias a ella, estamos más cerca de Dios. Como decimos en Acción Católica General, su finalidad no es meramente la transmisión de una doctrina, sino que es poner a la persona no sólo en contacto, sino en comunión con Jesucristo, mediante el encuentro personal con Él.

ACTUAR:

¿En alguna ocasión he dicho de algo referente a la fe: “Esto no me entra”? ¿Sigo algún tipo de formación cristiana? ¿Es de tipo intelectual, o me ofrece pautas para la vida? ¿Me hace sentir más unido a Dios? ¿Puedo decir que “me sale” un estilo de vida cristiano, lo noto yo y lo notan los demás? ¿En qué situaciones y con qué personas se concreta?

Nos disponemos a iniciar un nuevo curso pastoral y de nuevo se nos ofrece la posibilidad de formar parte de alguno de los Equipos de Vida, en los que las personas podéis formarse, orar, celebrar y compartir la vida e iluminarla a la luz de la Palabra de Dios.

Aprovechémoslos, “no nos limitemos a escuchar, engañándonos a nosotros mismos”, propiciemos que la fe “nos salga del corazón”, ya que la formación en la Acción Católica General no se dirige sólo a lo racional, sino que cultiva lo vivencial y lleva a la coherencia de actitudes, criterios y actividades personales. Así concebida, la formación en la Acción Católica General parte de la vida y es para llevarla a la vida; vida impregnada de la presencia de Dios que camina junto a nosotros en el devenir histórico.

Los comentarios están cerrados.