Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía VI de Pascua – C

Lo indispensable

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VER:

Comentando los gestos que el Papa Francisco está teniendo, una persona decía: “Es lo que hacía falta, porque en la Iglesia hay muchas tradiciones antiguas que hoy en día no tienen razón de ser.” Sin entrar a analizar en profundidad la diferencia entre “Tradición” y “tradiciones”, es cierto que a lo largo de los siglos se han ido incorporando al núcleo de la fe (esto sería la “Tradición”) unas expresiones, modos, formas, estilos (esto serían las “tradiciones”)… que llegamos a creer que forman parte de los contenidos esenciales de la fe, porque “siempre se ha hecho así”. Y a veces esas “tradiciones” chocan con la sensibilidad actual y vemos que provocan hasta cierto rechazo.

JUZGAR:

En la 1ª lectura hemos escuchado algo similar: unos que bajaban de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban como manda la Ley de Moisés, no podían salvarse. Éstos pretendían que se siguiese con lo que “siempre se ha hecho”: circuncidar a los varones. Se guiaban aún por la Ley de Moisés, sin haber entrado en la novedad de Cristo. Y, como hemos escuchado, su pretensión provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé, que predicaban lo contrario: que, desde Cristo, lo que importa no es el estar circuncidado o no estarlo, sino el ser una nueva criatura (Gal 6, 15).

Hacía falta resolver el problema y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los Apóstoles y presbíteros, y obtuvieron esta respuesta: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables… Los Apóstoles y presbíteros, con la asistencia del Espíritu Santo, ponen de manifiesto qué forma parte del núcleo de la fe (lo indispensable), y qué no forma parte de dicho contenido (lo accesorio), e invitan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo a que se centren en lo indispensable y prescindan de lo demás.

Nosotros, como los cristianos de entonces, estamos en tiempo de nueva evangelización. Como se reflexionó en el pasado Sínodo de los Obispos sobre La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana:(41)El mandato misionero que la Iglesia ha recibido del Señor resucitado (cf. Mc 16, 15) ha asumido en el tiempo formas y modalidades siempre nuevas según los lugares, las situaciones y los momentos históricos. En nuestros días el anuncio del Evangelio se muestra mucho más complejo que en el pasado, pero la tarea confiada a la Iglesia permanece idéntica a aquella de sus comienzos.

Por eso, porque cambian los lugares, situaciones y momentos históricos pero el mensaje es el mismo, el Papa Benedicto XVI, al convocar el Año de la Fe, en la carta Porta Fidei decía: (8) Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo. (11) El Año de la Fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados… en el Catecismo.

Ante las controversias que se generan, tanto entre los cristianos como con aquéllos a los que dirigimos la nueva evangelización, necesitamos redescubrir qué es “lo indispensable” de nuestra fe para poderlo vivir y poderlo ofrecer. Y para ello es necesaria la formación. Como dice Mons. Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza en la presentación del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos Ser cristianos en el corazón del mundo: Si los cristianos no conocen bien la fe que profesan, ¿cómo pueden dar testimonio de ella en el mundo actual? En otras épocas podría ser suficiente el conocimiento y la experiencia de fe recibidas en ambientes configurados por una cultura cristiana. Esto hoy entre nosotros ya no es posible. Para que la Iglesia pueda evangelizar hoy en nuestra sociedad, es preciso que haya cristianos sólidamente formados en la fe de la Iglesia. Y esta formación no es algo reservado a personas dotadas para el estudio, está al alcance de todos porque como ha dicho el Señor en el Evangelio: El Espíritu Santo… será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. Y todos hemos recibido su Espíritu y podemos invocarle como le invocaron los Apóstoles.

ACTUAR:

¿Hay algunos modos, formas, estilos… de expresar la fe que me chocan, o sé que provocan rechazo en otros? ¿Sé distinguir “lo indispensable” de la fe de lo accesorio, o me fijo más en las “tradiciones”? ¿Qué formación en la fe estoy siguiendo para poder dar razones y testimonio de ella?

Es bastante fácil dejarnos llevar por las “tradiciones”. Pidamos al Señor que nos abramos a su Espíritu para que, teniendo presente lo indispensable de nuestra fe, lo vivamos y anunciemos de tal modo que se cumpla lo que hemos pedido en la oración colecta: que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras.

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