Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía V de Pascua – C

Aprendamos a conjugar

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VER:

Hace unos días una persona, comentando una de estas homilías, me dijo: “Tienes que poner más ejemplos concretos, para que sepamos a qué te estás refiriendo.” Porque es cierto que a veces el concepto, el contenido de fe, lo podemos tener más o menos claro, pero la mayor dificultad surge a la hora de descubrirlo o concretarlo en nuestra vida. Y aunque ese descubrimiento y concreción es algo muy personal que nadie puede hacer por nosotros, necesitamos que nos den pistas, indicaciones… al menos mientras no hayamos alcanzado la suficiente madurez espiritual.

JUZGAR:

La semana pasada, citando unas palabras del Papa Francisco, decíamos que todos debemos afrontar la nueva evangelización, que de algún modo, todos debemos ser “pastores”, y por tanto todos deberíamos “oler a oveja”. Y eso lo sabemos, pero ¿cómo vamos a concretarlo?

En la 1ª lectura hemos escuchado un resumen de lo que para ellos era “evangelizar”. Y para transmitir cómo lo hicieron, el autor menciona una serie de acciones utilizando diferentes verbos: animando, exhortando, perseverar, designaban, oraban, ayunaban, encomendaban, atravesaron, llegaron, predicaron, se embarcaron, reunieron, contaron… Y si nos fijamos en el significado de algunos de los verbos utilizados, podemos encontrar una buena pista de lo que debe ser “evangelizar”:

Animar: Infundir ánimo o energía moral a alguien.

Exhortar: Incitar a alguien con palabras, razones y ruegos a que haga o deje de hacer algo.

Perseverar: Mantenerse constante en lo comenzado, en una actitud o en una opinión.

Designar: Señalar o destinar a alguien o algo para determinado fin.

Orar: Hacer oración a Dios, vocal o mentalmente.

Ayunar: Privarse o estar privado de algún gusto o deleite.

Encomendar: Encargar a alguien que haga algo o que cuide de algo o de alguien.

Predicar: hacer patente y claro algo.

Reunir: Juntar, congregar.

Contar: Referir un suceso.

Pero aunque nos aprendamos estos verbos, todo esto puede seguir pareciéndonos muy teórico. Para concretarlos, necesitamos conjugarlos. Conjugar es enunciar en serie ordenada las distintas formas de un verbo que denotan sus diferentes modos, tiempos, números y personas. Y para concretar la teoría debemos tener claro de qué modo, cuándo, a quién… debo evangelizar. Y siempre al estilo de Jesús: con amor y por amor, cumpliendo su mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. Porque La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

ACTUAR:

Así pues, para que cada uno podamos concretar lo que es la evangelización, y siguiendo esos verbos de la 1ª lectura, pensemos: ¿A quién debo infundir ánimo, o incitar a que haga o deje de hacer algo? ¿Soy constante en el seguimiento de Cristo, en su mandamiento nuevo? ¿Estoy dispuesto a llevar a cabo algún compromiso en la comunidad parroquial y fuera de ella? ¿Hago oración, y enseño a otros a que la hagan? ¿De qué debo o debemos privarnos porque sé que obstaculiza el seguimiento de Cristo? ¿Pido a Dios que atienda a determinadas personas o situaciones, o me centro sólo en lo mío? ¿Dejo patente ante otros que creo en Cristo Resucitado? ¿Me reúno habitualmente con los demás miembros de la comunidad parroquial o soy individualista? ¿Soy capaz de compartir con otros mis experiencias de fe o no hablo de ello?

San Juan decía en la 2ª lectura: vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Y esa “visión” será posible si quienes somos y formamos la Iglesia “conjugamos” desde esta perspectiva el verbo “Evangelizar”. Ya no nos quedaremos sólo en la parte teórica o en las ideas; descubriremos en nuestra propia vida las personas, los tiempos y los modos en los que debemos cumplir el mandamiento nuevo del Señor, y seremos conocidos como verdaderos discípulos suyos.

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