Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Miércoles de Ceniza – C

Auditoría cuaresmal

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Desde hace unas semanas, hay varias noticias que ocupan los grandes titulares en prensa, radio y televisión: se refieren a diferentes tipos de corrupción que, presuntamente, se han producido en las clases dirigentes: y hemos escuchado noticias sobre apropiaciones indebidas de fondos públicos, existencia de cuentas en paraísos fiscales, uso de influencias para fines lucrativos, contabilidades ocultas en partidos políticos… Todo ello ha provocado que se vea más necesario que nunca que se hagan auditorías contables, que consisten en una revisión y verificación de las cuentas y de la situación económica de una empresa, organismo, etc., realizada por un experto independiente. Pero una auditoría puede hacerse en otros temas además de los económicos; de hecho, su primera acepción en el diccionario de la R.A.E. es: revisión sistemática de una actividad o de una situación para evaluar el cumplimiento de las reglas o criterios objetivos a que aquellas deben someterse.

JUZGAR:

Hoy comenzamos el tiempo de Cuaresma, el tiempo por excelencia de la llamada a la conversión. Por eso vamos a aprovecharlo y, tomando el ejemplo anterior, vamos a someternos a una “auditoría cuaresmal”. Vamos a dejar que el Señor, el mayor “experto” y el más “independiente”, nos ayude a revisar en profundidad nuestra actividad, nuestra situación, para que evaluemos el grado de cumplimiento de nuestro ser cristianos, de las reglas y criterios que deben guiar nuestro seguimiento del Señor, para detectar las posibles “irregularidades” que estamos realizando en nuestro actuar de cada día, sin que seamos conscientes de ello o sin darles la importancia que tienen.

Porque aunque no ocupemos un cargo en la política o en la economía, por el hecho de estar bautizados tenemos una gran responsabilidad, como decía san Pablo en la 2ª lectura: Somos embajadores de Cristo. Y por eso nuestro actuar, en los momentos importantes y en la rutina diaria, debe ser coherente con esa confianza que el Señor depositada en nosotros.

En este primer día de auditoría, el Señor en el Evangelio nos ha ofrecido tres puntos para revisar: limosna, oración y ayuno, que se refieren a la relación con los demás, con Dios y con uno mismo.

Y el mismo Señor nos indica las reglas o criterios que deben guiar esos tres puntos: cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha… Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido… Cuando ayunes… que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que está en lo escondido.

Hoy debemos revisar nuestro comportamiento respecto a los demás, a Dios, y a nosotros mismos, para ver si estamos actuando con el fin de ser honrados por los hombres… para que nos vea la gente… en lugar de actuar de manera coherente con nuestro ser cristianos “sólo” por y para el Padre. Hoy debemos revisar si estamos pretendiendo llevar una “doble contabilidad” en alguna dimensión de nuestra vida, olvidándonos de que nuestro Padre ve en lo secreto, está en lo escondido.

Del lunes 4 al jueves 7 de marzo se realizará la MISIÓN EN VALENCIA-Porta Fidei en nuestra Parroquia. Acerquémonos a las charlas que se realizarán, será un momento de gracia, de salvación, para cada uno de nosotros, y para quiénes invitemos a venir ya que en ellas podremos “descubrir o fortalecer la adhesión a Cristo” y “avivar, con la fuerza del Espíritu Santo, la experiencia de Dios en cada uno de los que participen en la misión”.

ACTUAR:

¿Qué resultados da en mí este primer día de auditoría cuaresmal? ¿Descubro en mi vida “irregularidades” de diferentes tipos? ¿Cómo evalúo mi actuar en esos tres puntos de la limosna, la oración y el ayuno, como relación con los demás, con Dios y conmigo mismo? ¿Actúo más “de cara a la gente” o procuro hacerlo “de cara a Dios”? ¿Pretendo llevar una “doble contabilidad” en alguna dimensión de mi vida, o busco ser coherente con lo que significa seguir a Cristo?

Hoy el Padre nos hace una fuerte llamada: Convertíos a mí de todo corazón… Como nos recordaba San Pablo, ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de salvación. Ahora se nos ofrece la oportunidad de someternos voluntariamente a esta “auditoría cuaresmal”.

Pongámonos sin miedo en las manos del mejor “experto”, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre y, con Él, guiados por su Palabra, realicemos una revisión profunda de nuestra actividad y situación, eliminando las “irregularidades” que encontremos, para que llevemos a cumplimiento con fidelidad las reglas y objetivos que, como cristianos, deben guiar nuestra vida para ser testigos creíbles del Evangelio, de la gracia y de la salvación que Jesús, crucificado y resucitado, nos ofrece.

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