Qué lastima
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Comentando la situación de una persona que estaba llevando un rumbo equivocado en su vida, la conclusión final fue: “¡Qué lástima que eche a perder las oportunidades que tiene!” Si lo pensamos, utilizamos la palabra “lástima” con diferentes sentidos. Unas veces referido a cosas: cuando algo está muy deteriorado (“está hecho una lástima”); cuando las cosas no nos salen (“lástima de tiempo que he empleado en esto”). Y otras veces referido a personas, como hemos dicho al principio, y también cuando sentimos tristeza por alguien (“me da una lástima”). También, con un tono de voz irónico, empleamos esta palabra en diminutivo para hacer ver al otro que no es para tanto lo que nos está diciendo (“¡Qué lastimita me das!”); y si lo decimos con humor, como una conocida actriz, la utilizamos para constatar los efectos de la edad (“¡Qué lástima, cómo se estropean los cuerpos!”). Sigue leyendo
