
Quizá, muchas veces hemos escuchado decir que, el silencio es una actitud espiritual esencial. De hecho, Santa Teresa de Calcuta se refirió al respecto, diciendo: “Si queremos rezar, primero debemos aprender a escuchar, porque en el silencio del corazón, Dios habla”.
Por lo tanto, no es de extrañarse que en la liturgia existan tiempos específicos de silencio, los cuales nos permiten profundizar más en la oración, acoger la Palabra de Dios y disponer nuestros corazones para Cristo, quien se entrega a nosotros a través de la Eucaristía.
El silencio también está muy presente en varias tradiciones y prácticas de oración, como es el caso de la oración de Santa Teresa de Ávila, la adoración eucarística, la fase de Contemplatio de la Lectio Divina, entre algunas otras.
Además, en el Evangelio de Mateo, Jesús mismo nos exhorta sobre nuestra tendencia a “parlotear” demasiado cuando oramos, para recordarnos la necesidad del silencio…
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