Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía de la Inmaculada

Ante el pecado original

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Cuando me reúno con los padres de los niños que van a bautizar a sus hijos o los traen a la catequesis suelo decirles en la charla que ellos, como padres, quieren lo mejor para sus hijos y, del mismo modo que eligen dentro de sus posibilidades la mejor educación, los mejores alimentos, la mejor ropa… también habían elegido para ellos educarles en la fe en Cristo Resucitado, que es sin duda lo mejor que pueden ofrecerles, y por eso libremente habían decidido traerles a la parroquia. Sigue leyendo


Homilía II de Adviento-A

¿Qué le vamos a regalar?

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En Navidad es muy común hacer regalos. Y a la hora de elegirlos, lo lógico es que pensemos en la persona que los va a recibir: debemos pensar en sus gustos, que quizá no coincidan con nuestros propios gustos; debemos pensar en el estilo de vida que lleva, que quizá sea bastante diferente al nuestro; debemos pensar en lo que puede necesitar, que quizá nosotros no necesitamos… Pero a veces no lo hacemos así, sino que regalamos aquello que se nos ocurre, sin pensar, o que nos va a hacer quedar mejor ante la otra persona. Pero si de verdad queremos acertar con el regalo, debemos regalar lo que al otro le guste, no lo que a nosotros nos parece mejor o más adecuado. Sigue leyendo


Homilía Jesucristo, Rey del Universo-C

Ciudadanos de su Reino

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Durante un trayecto en el autobús, una persona iba comentando con otra: “Si yo pudiera elegir, viviría en uno de los países nórdicos, Suecia o Noruega, por el alto nivel de vida y las coberturas sociales que tienen”. La otra persona le dijo que, además del clima y costumbres tan diferentes a lo de aquí, también allí pagan muchos impuestos, pero la primera respondió: “Da igual, merecería la pena el cambio, soportar el clima y pagar más con tal de poder disfrutar de todo lo demás”. Sigue leyendo


Homilía 30 TO-C

No piadosos, sino sinceros

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Muchas veces, refiriéndome a la oración, digo que “con Dios no hay que ser piadosos, hay que ser sinceros”. Y utilizo el ejemplo de una visita al médico: si no soy sincero con él, si le oculto mis síntomas, no podrá hacer un diagnóstico correcto ni darme el tratamiento adecuado. Del mismo modo, si en la oración no somos sinceros con Dios, externamente cumpliremos, pero estamos obstaculizando la acción del Espíritu Santo en nosotros. Sigue leyendo


Homilía 28 TO-C

«Fracaso» pastoral

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Por las parroquias suele pasar mucha gente (padres que traen a bautizar a sus hijos o a que reciban la Primera Comunión, los mismos niños de catequesis, adolescentes y jóvenes que se preparan para la Confirmación, novios que quieren celebrar su matrimonio…), pero la gran mayoría, una vez han obtenido lo que querían, desaparecen y no vuelven, para disgusto y desánimo de párrocos, acompañantes de grupos y agentes de pastoral. Sigue leyendo


Homilía 26 TO-C

La «sofá-comodidad»

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Este verano paseaba una tarde por la playa, a orillas del Mediterráneo, y empecé a pensar en los fuertes contrastes que se producen: ese mismo mar en el que la gente se baña alegremente, en cuyas orillas hay importantes centros turísticos con hoteles de lujo, yates, mansiones, fiestas… es también el escenario diario de enormes tragedias: miles de personas en embarcaciones precarias tratan de llegar a esas mismas orillas buscando sobrevivir, y miles mueren ahogadas en el intento, en esas mismas aguas. Pero aunque conocemos esta realidad porque la vemos en las noticias, parece que nos hemos acostumbrado a ella y seguimos a la nuestra, como si no tuviera que ver con nosotros. Sigue leyendo


Homilía 24 TO-C

Paciencia

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Un tema recurrente al hacer examen de conciencia es la falta de paciencia: con el cónyuge, con los hijos, con los padres, amigos, compañeros de trabajo… incluso con nosotros mismos. La paciencia es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, y esto nos cuesta mucho. Al hablar de ello casi siempre se dice lo mismo: “Yo me propongo tener paciencia, pero es que no puedo, a las primeras de cambio…” Suelo responder que la paciencia con la que nos proveemos al empezar cada día se agota rápidamente y, como no la venden, hay que pedirla humildemente, porque además la paciencia no es algo que dependa de nuestra fuerza de voluntad: es uno de los doce frutos del Espíritu Santo, que Él hace brotar en nosotros (cfr. Gal 5, 22-23). Sigue leyendo


Homilía 23 TO-C

Renunciar para ganar

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Con motivo de los Juegos Olímpicos, se ha hablado mucho de los tipos de sacrificios que tienen que hacer los atletas: entrenamientos muy duros, horarios intensos sin fines de semana ni festivos, renunciar a estar con familiares o amigos, seguir una dieta estricta sin concederse caprichos… pero ellos lo hacen porque quieren participar en las Olimpiadas y, si es posible, ganar alguna medalla. En la vida hay que estar dispuestos a renunciar a algo para ganar algo mejor, y esto no se aplica sólo al mundo del deporte, o al trabajo o estudios, sino a lo verdaderamente importante: el cuidado de la amistad, de la familia y de la pareja, de los hijos… requieren una serie de renuncias necesarias. Sigue leyendo


Homilía 21 TO-C

A pasar estrecheces

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Muchos de nosotros sabemos lo que es “pasar estrecheces”, sobre todo desde que comenzó la crisis económica. Cuando una persona o una familia pasa estrecheces, se impone adoptar un estilo de vida más austero; aunque no nos guste, hay que hacer ajustes y recortes para que las cosas no vayan a peor. Pero aunque asumamos la necesidad de la austeridad, estamos deseando que esa situación sea temporal y que pasen pronto las estrecheces para poder recuperar nuestro nivel de vida anterior. Sigue leyendo


Asunción de la Virgen María-C

Madre y modelo

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En la mitad del mes de vacaciones por excelencia, en la Iglesia celebramos la fiesta de la Asunción de la Virgen María. Como dice el dogma de la Asunción, proclamado por el Papa Pío XII: La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Como indica el Prefacio de esta fiesta: Con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que, por obra del Espíritu Santo, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Y, además: ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada. María asunta al cielo es como un anticipo de la promesa de la gloria que nos espera si, como ella, seguimos con fidelidad al Señor. Sigue leyendo