Id también vosotros a mi viña
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Con esta celebración de la Eucaristía iniciamos nuestra Asamblea Parroquial. Y lo hemos hecho escuchando la parábola de los obreros de la viña.
Este Evangelio coincide con la introducción de la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POST-SINODAL DE SAN JUAN PABLO II, «Christifideles laici», SOBRE VOCACIÓN Y MISIÓN DE LOS LAICOS, EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO. Se escribió hace 30 años, en 1987
Los fieles laicos pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña, de los que habla el Evangelio de Mateo: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario, que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña» (Mt 20, 1-2).
La parábola evangélica despliega ante nuestra mirada la inmensidad de la viña del Señor y la multitud de personas, hombres y mujeres, que son llamadas por Él y enviadas para que tengan trabajo en ella. La viña es el mundo entero (cf. Mt 13, 38), que debe ser transformado según el designio divino en vista de la venida definitiva del Reino de Dios.
«Salió luego hacia las nueve de la mañana, vió otros que estaban en la plaza desocupados y les dijo: «Id también vosotros a mi viña»» (Mt 20, 3-4).
El llamamiento del Señor Jesús «Id también vosotros a mi viña» no cesa de resonar en el curso de la historia desde aquel lejano día: se dirige a cada hombre que viene a este mundo. Sigue leyendo →