Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet


Homilía XIX del TO-C

Va a venir

19 TO-C

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Para la celebración en Valencia del Décimo Aniversario de Acción Católica General, invitamos al Sr. Arzobispo. Cuando nos confirmaron que vendría a la celebración, los preparativos adquirieron un carácter diferente, puesto que ahora teníamos la certeza de que iba a venir y había cosas que dependían de su presencia o no para hacerse. También en nuestra vida ordinaria, si sabemos que alguien va a venir a nuestra casa, procuramos preparar las cosas en función de esa persona: no es lo mismo que venga un familiar directo que uno lejano; no es lo mismo una persona anciana que una joven… En función de quien viene hacemos los preparativos para recibirle del mejor modo posible. Sigue leyendo


Homilía XVIII del TO-C

La Gran Esperanza

18 TO-C

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Tras celebrar un funeral, la viuda del difunto exclamó: “Esta vida es un engaño”. No es que este matrimonio hubiera tenido una vida especialmente difícil: eran gente trabajadora y la suya fue una vida “normal”, con sus etapas buenas y malas, como la de tantos; durante su juventud tuvieron contacto con su parroquia, pero luego se apartaron; habían criado bien a sus hijos, habían visto nacer varios nietos y compartieron su vida hasta la ancianidad… pero la viuda sentía que todo eso no era suficiente. Es una experiencia que, sobre todo en la edad adulta, podemos tener: todo lo que parece llenar nuestra vida, todo lo que nos ocupa y preocupa, en un momento de crisis, o simplemente cuando nos detenemos a reflexionar, nos parece “poca cosa”. No es que despreciemos lo que tenemos, es que sentimos que no nos llena, que necesitamos “algo más”. Sigue leyendo


Homilía del XVII del TO-C

Qué pocos quedan…

17 TO-C

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En una comunidad de vecinos pusieron un cartel recordando la normativa contra la contaminación acústica, debido a las molestias causadas por unos vecinos. Se están multiplicando las quejas respecto a bicicletas y patinetes eléctricos circulando por las aceras, a pesar de lo indicado en las ordenanzas de circulación y movilidad. En el transporte público, también es muy común que los asientos reservados para personas mayores, mujeres embarazadas, etc., estén ocupados por quienes no tienen ninguna dificultad, y no los cedan. En general, se percibe que lo que hasta hace unos años se conocía como “urbanidad y buenos modales” ha desaparecido y la gente “va a la suya y hace lo que quiere”, sin tener en cuenta a los demás, hasta el punto que, cuando alguien se comporta con educación, llama la atención y pensamos: “Qué pocos quedan así…”. Sigue leyendo


Homilía del XVI del TO-C

Objetivo a largo plazo

16 TO-C

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Las personas, a medida que vamos creciendo, necesitamos marcarnos objetivos. El objetivo es el fin que se desea lograr o la meta que se pretende alcanzar, y en función de su objetivo, la persona va tomando unas decisiones u otras. Hay objetivos a corto plazo, con un fin más o menos inmediato, y hay otros a largo plazo, que necesitan más tiempo para alcanzarse. Sean del tipo que sean, ésta es una tarea que nunca deberíamos abandonar: una persona sin objetivos es una persona sin motivación que va cayendo en la rutina y en la apatía. Los objetivos constituyen el “para qué” de nuestra vida, lo que nos da orientación y sentido. Sigue leyendo


Homilía del XV del TO-C

¿Ya me lo sé?

15 TO-C

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En la formación que llevamos a cabo en Acción Católica General siempre decimos que hay que acercarse a los textos bíblicos como si fuera la primera vez que los leemos o escuchamos, porque (sobre todo con los pasajes más conocidos) corremos el peligro de pensar: “Ya me lo sé”, y no profundizar en ese texto, quedándonos normalmente con la interpretación más directa o habitual, la que primero nos sale, “la de siempre”, sin extraer nuevos contenidos y significados de la Palabra. Sigue leyendo


Homilía XIV del TO-C

Somos pocos

14 TO-C

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Todos hemos tenido esta experiencia: la diferencia a la hora de preparar algo, si se hace solo o se hace entre varias personas. Es la diferencia entre emplear más o menos tiempo, y también en sentir más o menos cansancio y agobio. Y otra experiencia es que, cuando la tarea es compartida, el tiempo mismo de la preparación ya resulta gratificante, a pesar del trabajo que conlleva, por el simple hecho de estar preparándolo juntos, compartiendo tareas y responsabilidades. Sigue leyendo


Homilía del Corpus

 “SOMOS LO QUE COMEMOS”

- 20190630-Corpus 12

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Muchas veces hemos escuchado la frase: “Somos lo que comemos”. Hace unos años, escuchábamos que algunas personas se habían hecho vegetarianas. Si vemos la definición en el diccionario nos dice: “Régimen alimenticio basado principalmente en el consumo de productos vegetales, pero que admite el uso de productos del animal vivo, como los huevos, la leche, etc”. Y también 2. m. “Doctrina y práctica de los vegetarianos”.

Pero actualmente escuchamos que muchos se han hecho veganos El veganismo es: “Actitud consistente en rechazar alimentos o artículos de consumo de origen animal”.

Como vemos, la alimentación se ha convertido en una doctrina, en una práctica, en una actitud. Todo un estilo de vida. Nos dicen algún artículo al respecto: “Lo que comemos es salud integral; salud en la dimensión física, mental, emocional y espiritual”, “Lo que comemos es vida, es energía y nutrientes para poder vivir”, “Lo que comemos es compromiso, concienciación, responsabilidad individual y colectiva”. Por tanto, la expresión “SOMOS LO QUE COMEMOS” encierra todo un lema de vida.

Y si lo que comemos nos alimenta, trasforma nuestra vida, nuestro cuerpo, y se convierte es todo un estilo de vida, nosotros como Cristianos, también tenemos que preguntarnos si “somos lo que comemos”, si se nos nota que recibos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Nuestro alimento es la Eucaristía, pero si en nuestra vida no se nos nota lo que comemos, ¿qué somos? Hemos de reconocer que muchas veces ni nos acercamos asiduamente a celebrar la Eucaristía dominical, y como mucho lo hacemos por compromiso, en bodas, funerales, Primeras Comuniones… Entonces, ¿cómo vamos a ser lo que comemos?

Si la alimentación refleja el estilo de vida que queremos llevar, la Eucaristía lo es mucho más. Como escribió el Papa Benedicto XVI en “Sacramentum caritatis”, es un Misterio que se ha de creer, que se ha de celebrar, que se ha de vivir. Y si no nos alimentamos de la Eucaristía con esta intención, hacemos bien en no comulgar por no estar preparados, porque como nos dice San Justino: “A nadie le es lícito participar de la Eucaristía si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó”.

No olvidemos que es Jesús mismo quien nos dice: “Tomad, comed, esto en mi Cuerpo. Tomad, bebed, esta es mi Sangre”, para que recibiéndolo, nos transformemos en Él mismo, y con Él, por Él y en Él podamos construir su Reino. Para que hagamos de la Eucaristía todo un estilo de vida, para que nuestra doctrina, nuestra práctica, nuestra actitud en la vida sea Jesucristo mismo. Para que “seamos lo que comemos”, pan partido, repartido y compartido para la vida del mundo.


Homilía XIII del TO-C

Vocación a la libertad

13 TO-C

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Una de las máximas aspiraciones del ser humano, desde el principio de los tiempos, es la libertad, y así se recoge en la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 como un ideal común para todos los pueblos y naciones: “Todos los seres humanos nacen libres… (Art. 1); Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad… (Art. 3); Nadie estará sometido a esclavitud…” (Art. 4). Esta libertad debe concretarse en todos los ámbitos: político, social, religioso, económico, familiar… y también en lo personal. Pero sabemos que a menudo se confunde la libertad con “hacer lo que me dé la gana”. No hay que olvidar que la libertad es la facultad de obrar de una manera u otra, y por tanto, podemos utilizarla para el bien o para el mal. Y seremos responsables de nuestra decisión en uno u otro sentido, y de sus consecuencias. Sigue leyendo


Homilía del Corpus Christi-C

Cristo “se deconstruye”

Corpus

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Desde que, hace unos años, se puso de moda la alta cocina, es muy común que los alimentos se presenten en grandes platos, de diferentes diseños, en cuyo centro se encuentra la ración correspondiente, que suele ser bastante pequeña y parece que “se pierde” en esos recipientes. El precio de estos menús suele ser bastante alto, pero se intenta justificar alegando a los ingredientes utilizados (de primera calidad), al proceso de cocinado (bastante complejo) y a la presentación (muy elaborada), que a veces no recuerda para nada el producto original. Así, hace unos años, un famoso cocinero español presentó una “tortilla de patata deconstruida”, cuyo aspecto exterior no se parecía a lo que estamos habituados cuando pensamos en una tortilla de patata (de hecho, se servía en una copa de cóctel), pero que realmente contenía todos los ingredientes de una clásica tortilla de patata. Sigue leyendo


Homilía de la Santísima Trinidad-C

No nos fijemos en los números

Trinidad

 

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Uno de los defectos que tenemos como Iglesia es la excesiva importancia que damos a los números. Es muy común que los titulares de noticias referentes a encuentros, fiestas, procesiones… comiencen con la frase: “Cientos (o miles) de fieles se congregaron para…” Y creemos que cuanto mayor es el número mayor es el “éxito” de la convocatoria. Y también a nivel parroquial nos fijamos mucho en los números: cuánta gente participa en la Eucaristía, cuántos han venido a tal oración o retiro, cuántos reciben la Primera Eucaristía, o la Confirmación, o se han casado “por la Iglesia”… Incluso en las grandes campañas como Cáritas o Manos Unidas, la atención la ponemos en “cuánto” se ha recaudado. Así, acabamos valorando el “éxito” o “fracaso” pastoral en función del mayor o menor número de personas o cantidades recaudadas. Sigue leyendo