Cansancio

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Una laica, comprometida en su parroquia, comentó con cierto cansancio: ‘Esta tarde tengo dos reuniones. Me gustaría acudir a todo, pero es imposible. Llego hasta donde llego’. Es una experiencia muy común, porque ser cristiano coherente no consiste en ‘cumplir’ el precepto dominical y vivir la fe de modo intimista y pasivo. Ser cristiano coherente es ser discípulos y misioneros, corresponsables en la misión evangelizadora. Y se es corresponsable no sólo mientras se lleva a cabo algún compromiso evangelizador, sino en todo momento y en todos los ámbitos de la vida. Ser cristiano coherente en la vida cotidiana requiere un esfuerzo añadido al esfuerzo que ya supone la propia vida, y por eso nos acabamos cansando.
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