








Como ya sabéis este domingo 2 de junio iniciamos las celebraciones de la Semana Parroquial que queda enmarcada dentro de las Fiestas del Corpus. Una semana que dará comienzo con la celebración de la Asamblea Parroquial, a las 9:30 h. con la Eucaristía y donde compartiremos y evaluaremos nuestro objetivo: “Las parroquias, c@sa de tod@s, caminando en interparroquialidad”. Estamos todos invitados, pues somos importante, y escucha tu opinión en fundamental. ¡¡NO FALTES!!

Como ya sabéis en unos días celebraremos la Semana Parroquial que queda enmarcada dentro de las Fiestas del Corpus. Una semana que dará comienzo con la celebración de la Asamblea Parroquial y que finalizará con la procesión del Corpus por las calles de Benimàmet. Es buena ocasión para evaluar nuestro objetivo: “Las parroquias, c@sa de tod@s, caminando en interparroquialidad”.
La labor de cada uno de nosotros siempre es importante y necesaria; además no hemos de olvidar que nuestra parroquia forma parte de un contexto mucho más amplio y que debemos ser parroquia para todos y para todas, parroquia en salida que anuncie la Buena Noticia.
Invitaros a que participéis de cada una de las actividades preparadas en esta semana donde también nos acompañará la Comunidad Parroquial del Ave María y San José y la Comunidad Parroquial de la Natividad y animaros a que hagáis extensible esta invitación a todos aquellos que nos rodean.

Los cuartos viernes de cada mes tenemos la ADORACIÓN NOCTURNA. Este viernes meditaremos, también, el VIA CRUCIS. Estamos delante del Santísimo en Adoración – Contemplación – Alabanza – Acción de Gracias – Oración… Junto con la oración de las Vísperas, estamos media hora en silencio (con música de fondo) escuchando al Señor, preguntándonos: ¿Señor, qué quieres de mí? Antes de la Reserva del Santísimo rezamos las Completas. “El Señor te espera”.
La guerra
(38) Otra tragedia que niega la dignidad humana es la que provoca la guerra, hoy como en todos los tiempos: «guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana […] van “multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ‘tercera guerra mundial en etapas’”». Con su estela de destrucción y dolor, la guerra atenta contra la dignidad humana a corto y largo plazo: «incluso reafirmando el derecho inalienable a la legítima defensa, así como la responsabilidad de proteger aquellos cuya existencia está amenazada, debemos admitir que la guerra siempre es una “derrota de la humanidad”. Ninguna guerra vale las lágrimas de una madre que ha visto a su hijo mutilado o muerto; ninguna guerra vale la pérdida de la vida, aunque sea de una sola persona humana, ser sagrado, creado a imagen y semejanza del Creador; ninguna guerra vale el envenenamiento de nuestra Casa Común; y ninguna guerra vale la desesperación de los que están obligados a dejar su patria y son privados, de un momento a otro, de su casa y de todos los vínculos familiares, de amistad, sociales y culturales que se han construido, a veces a través de generaciones». Todas las guerras, por el mero hecho de contradecir la dignidad humana, son «conflictos que no resolverán los problemas, sino que los aumentarán». Esto es aún más grave en nuestra época, en la que se ha convertido en normal que, fuera del campo de batalla, mueran tantos civiles inocentes.
(39) En consecuencia, aún hoy la Iglesia no puede dejar de hacer suyas las palabras de los Pontífices, repitiendo con san Pablo VI: «¡Nunca jamás guerra! ¡Nunca jamás guerra!», y pidiendo, junto a san Juan Pablo II, «a todos en nombre de Dios y en nombre del hombre: ¡no matéis! ¡No preparéis a los hombres destrucciones y exterminio! ¡Pensad en hermanos que sufren hambre y miseria! ¡Respetad la dignidad y la libertad de cada uno!». Precisamente en nuestro tiempo, éste es el grito de la Iglesia y de toda la humanidad. Por último, el Papa Francisco subraya que «no podemos pensar en la guerra como solución, debido a que los riesgos probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más la guerra!». Como la humanidad vuelve a caer a menudo en los mismos errores del pasado, «para construir la paz es necesario salir de la lógica de la legitimidad de la guerra». La íntima relación que existe entre fe y dignidad humana hace contradictorio que se fundamente la guerra sobre convicciones religiosas: «quien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no sigue el camino de Dios: la guerra en nombre de la religión es una guerra contra la religión misma».

El jueves 16, tendremos, en la Parroquia de la Natividad de Ntra. Sra., el RETIRO, a las 19:30 h. Lo mismo que necesitamos ejercitarnos tanto intelectual como físicamente, y lo vemos normal y lógico, lo debemos de hacer espiritualmente. El tiempo para hacer Ejercicios Espirituales es mucho más prolongado, y muchas veces creemos que no tenemos tiempo. Por eso para facilitar las cosas, a la hora de ejercitarnos, una vez al mes, los venimos haciendo. En este Ciclo Pastoral lo hacemos meditando el “VIA LUCIS”. Este jueves meditaremos, “JESÚS NOS ENVÍA A EVANGELIZAR”. No dejes de ejercitarte espiritualmente, lo necesitas. ¡El Señor te espera!