Día del Amor Fraterno-B
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El Domingo de Ramos decíamos que necesitamos “salvar la Semana Santa”, porque los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús son los que nos salvan a nosotros mismos. Hoy, Jueves Santo, celebramos la institución de la Eucaristía y suele ser el día de la Semana Santa que mayor número de fieles congrega en la celebración, signo de la centralidad de la Eucaristía para quienes somos y formamos la Iglesia, porque la Eucaristía es “fuente y cima de la vida cristiana” (LG 11). Podríamos pensar que no hace falta “salvar” el Jueves Santo, pero también es necesario salvarlo porque hay un peligro: creer que la Eucaristía es algo privado, íntimo de cada uno, un acto de culto que sólo requiere adoración y devoción, y no es así. Sigue leyendo









