En la Asamblea que tuvimos este sábado, 25 de junio, trabajamos estas reflexiones. Las puedes descargar.

El viejo carpintero
Un carpintero estaba a punto de jubilarse, entonces le comunicó a su jefe la decisión de dejar el negocio de la construcción, para así llevar una vida más placentera junto a su esposa y disfrutar juntos los últimos años de su vida. Su jefe lamentó perder a su mejor empleado y antes de retirarse definitivamente de su trabajo le pidió como último favor, construir una casa más. El carpintero accedió al pedido de su jefe, pero lo hizo de mala gana.
Comenzó a construir la última casa pero no puso el cuidado ni el esmero que durante tantos años caracterizo a todas sus obras. No observó los detalles, la construcción se veía descuidada, y los materiales utilizados eran de mala calidad. Una vez finalizada la casa, el carpintero invitó a su jefe a visitarla. Una vez terminado el recorrido el jefe entregó la llave de la casa a su empleado más querido, en un acto sencillo le dijo: “Querido amigo, esta casa es tuya, ES MI REGALO POR TODO EL ESFUERZO QUE PUSISTE EN LA EMPRESA DURANTE TODOS ESTOS AÑOS…”.
El carpintero con las llaves en sus manos y sus ojos llenos de lágrimas, por un lado agradeció el regalo y por el otro nunca se sintió tan avergonzado de haber cometido semejante error. Que desafortunada manera de terminar su carrera. Si él hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa seguramente la hubiese hecho con mayor entusiasmo y dedicación, pero ahora ya era demasiado tarde y no tenía otra opción que vivir en la casa que él mismo había construido y no de la mejor manera. Sigue leyendo →