Una Luz brilla en las tinieblas

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El día 1 de enero una persona me dijo: “Anoche, viendo las campanadas, no me cabía en la cabeza que la gente tuviera ganas de decir feliz año nuevo, tal como están las cosas.” Y no podemos negar la realidad: la falta de trabajo o la precariedad laboral, las malas perspectivas económicas, la situación política nacional, la escalada de tensión internacional, el drama la inmigración, los incendios devastadores en Australia, la violencia y agresiones sexuales… Además, los problemas personales, rupturas familiares, enfermedades… Todo esto hace que el año nuevo se presente para muchos como algo oscuro y lleno de amenazas, en donde inevitablemente te tienes que meter sin saber si saldrás. De ahí que no se tengan ganas de decir “feliz año nuevo”. Sigue leyendo







