Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXXII del TO-C

Espero la resurrección de los muertos

32 TO-C

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VER:

Hace pocos días una persona me decía: “Yo no tengo miedo a la muerte. Vamos al Reino de Dios”. Y se notaba que estaba diciendo lo que creía profundamente. Hoy en día se habla poco de la realidad de la muerte, en profundidad, como el gran interrogante de la vida humana. Tampoco se habla mucho de la resurrección, quizá por la dificultad de explicarla y porque generalmente se pone en entredicho o se niega cualquier afirmación de la Iglesia. Además, otras respuestas ante la realidad de la muerte resultan más “fáciles” y por lo tanto más atrayentes. Sin embargo, la muerte se cruza en nuestro camino y como Iglesia debemos ofrecer la respuesta de la fe cristiana.

JUZGAR:

En el Catecismo de la Iglesia Católica (nos 988ss) encontramos esta respuesta, y también en otros catecismos que desarrollan lo indicado en estos números, p. ej. “Ésta es nuestra fe”, de la Conferencia Episcopal Española, o el “Catecismo Católico para Adultos”, de la Conferencia Episcopal Alemana. Partiendo de la Palabra de Dios que hemos escuchado, podemos decir: “Todos los hombres se preguntan: ¿Qué ocurre después de la muerte? La vida del hombre discurre entre alegrías y penas; trabajos, proyectos y fatigas. ¿Dónde desemboca? ¿En la nada? ¿Vale la pena amar, trabajar y luchar para que otros hombres sigan luchando y trabajando en un movimiento de rueda sin fin? ¿Qué podemos esperar nosotros después de la muerte?”.

Dentro de unos momentos profesaremos nuestra fe: “Todo el Credo es una profesión de la fe en Dios y en su acción salvadora. Los cristianos lo terminamos profesando nuestra fe en la resurrección de los muertos y en la vida eterna, proclamando nuestra esperanza de que Dios culminará su acción salvadora en nosotros después de la muerte. El cristiano fundamenta su esperanza en la resurrección de Jesucristo. Por la fe y el Bautismo queda unido a Jesucristo, muerto y resucitado, y espera seguir unido a Él después de la muerte, en la resurrección. Afirmar que esperamos la resurrección de los muertos y la vida eterna quiere decir que, al igual que Cristo murió y, resucitado, vive para siempre, también los justos vivirán para siempre, con Cristo resucitado, en el Reino de Dios”.

Pero ante esta afirmación de fe, siempre surge la pregunta: ¿Cómo resucitan los muertos? Y el ser humano, al no encontrar una respuesta explícita en la Palabra de Dios, ha querido llenar ese “vacío” con su imaginación. “En la llamada literatura apócrifa (que no forma parte de la Biblia) se encuentran descripciones adornadas con detalles fantásticos sobre cómo tendrá lugar la resurrección de los muertos. Estas imágenes no tienen nada que ver con la fe en la resurrección; más aún: fueron condenadas en la respuesta de Jesús a los saduceos, cuando éstos le plantean el caso de una mujer que había tenido sucesivamente siete maridos y le preguntaron que a cuál de ellos pertenecería en la resurrección. Con su respuesta, Jesús afirma que, por el poder creador de Dios, surgirá un mundo totalmente nuevo. En última instancia, la fe en la resurrección de los muertos se basa en la firme creencia de que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; porque para Él todos están vivos.

Este «cómo» sobrepasa nuestra imaginación y nuestro entendimiento; no es accesible más que en la fe (1000). Dios ama al hombre entero, que no sólo es alma sino también cuerpo. Los justos, después de la muerte, al entrar en la vida eterna, comparten la gloria del cuerpo resucitado de Jesús. Este hecho es origen y garantía de que los cuerpos de los justos también resucitarán: vivir para siempre con el Señor lleva consigo vivir para siempre en cuerpo y alma con Él.

No podemos hacernos una idea concreta de cómo acontecerá esa transformación. Es una realidad que ahora no podemos entender y que hemos de evitar representar con la imaginación. Sólo sabemos que nosotros seremos los mismos, pero de una manera completamente distinta”.

ACTUAR:

¿Pienso en la realidad de la muerte, o rehúyo este tema? ¿Cuál es mi actitud ante la muerte: siento miedo, me quedo con un interrogante sin respuesta, o la afronto con esperanza? ¿He reflexionado acerca del artículo del Credo: “Espero la resurrección de los muertos”? ¿Cómo la imagino?

La fe en la resurrección es algo en lo que debemos profundizar, porque como hemos escuchado en la 1ª lectura, “para el Antiguo y Nuevo Testamento, la esperanza en una vida que vence a la muerte no es un simple complemento de la fe en Dios, sino su consecuencia última. El hombre es un grito de inmortalidad y de vida eterna, que él mismo no puede satisfacer. La respuesta sólo puede venir de la fuente y plenitud de la vida”.

Lo importante de la resurrección no es el “cómo será”, sino que “será”. Por eso al profesar nuestra fe debemos afirmar con convencimiento: “Espero la resurrección de los muertos”.

Y esta afirmación “es mucho más que un simple consuelo: la promesa y esperanza de una vida futura nos compromete seriamente con la vida presente”, para ir construyendo ya ahora el Reino de Dios hasta que todos y todo lleguemos a la plenitud en la gloria de la resurrección.

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