Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía V de Pascua-C

Lo nuevo

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A las personas nos atrae lo nuevo, y esto lo saben bien los comerciantes, que cada cierto tiempo nos ofrecen “novedades”, ya sea en moda, tecnología… Por mucho que nos guste algo, más pronto o más tarde acabamos acostumbrándonos a ello y aunque no lo rechacemos, ya no le prestamos la misma atención. Y cuando surge algo nuevo, que percibimos o experimentamos por primera vez, o algo que para nosotros es nuevo porque es distinto o diferente a lo que antes había, nos llama la atención. También en las relaciones humanas, sobre todo en las relaciones de pareja, es conveniente introducir de vez en cuando algo nuevo para evitar la rutina, la costumbre, que llevan al cansancio y al aburrimiento y a veces, si surge alguien “nuevo”, a la infidelidad y a la ruptura.

JUZGAR:

Y también en la vida de fe hace falta lo nuevo, porque caemos muy fácilmente en la rutina, la costumbre, en “lo de siempre”, “lo de todos los años” y, por tanto, caemos en el cansancio y el aburrimiento y no ofrecemos un buen testimonio de lo que es ser cristiano. Ya lo advirtió el Papa Francisco en “Evangelii gaudium”: “Necesitamos el empuje del Espíritu para no acostumbrarnos a caminar sólo dentro de confines seguros. Recordemos que lo que está cerrado termina oliendo a humedad y enfermándonos” (GE 133).

Por eso la Palabra de Dios en este Domingo V de Pascua nos invita a descubrir lo nuevo que nos trae Cristo Resucitado. En la 2ª lectura hemos escuchado: vi un cielo nuevo y una tierra nueva… Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén… Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Ahora hago el universo nuevo”.

La resurrección de Cristo inaugura la “nueva temporada” de la historia, dirigiéndola hacia su plenitud. Él es “lo nuevo” y además el que lo hace todo nuevo.

Pero a nosotros Cristo también nos hace partícipes, corresponsables de que lo nuevo se vaya haciendo realidad en lo concreto de la Historia. Por eso en el Evangelio nos ha dicho: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. Ése es el verdadero y mayor distintivo de “lo nuevo”: que aprendamos a amarnos no de cualquier modo sino “como Él” nos ha amado, porque la señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

Para llevar a la práctica este mandamiento, primero debemos sabernos y sentirnos amados por el Señor; de lo contrario, difícilmente podremos amar “como Él” nos ama. Por eso decía también el Papa:  “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (EG 3). Y en ese deseo de encuentro personal con el Resucitado descubriremos lo nuevo que nos ofrece, porque “Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras, la propuesta cristiana nunca envejece. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual” (EG 11).

Porque los demás también deben notar nuestro encuentro con el Resucitado. Jesucristo nos envía a anunciar lo nuevo de su Resurrección, y por eso desde hace un tiempo estamos convocados a una nueva evangelización, que como ya se indicó en el Sínodo de los Obispos en 2012, es “nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión. No se trata de hacer nuevamente una cosa que ha sido mal hecha o que no ha funcionado (…) Consiste en el coraje de atreverse a transitar por nuevos senderos, frente a las nuevas condiciones en las cuales la Iglesia está llamada a vivir hoy el anuncio del Evangelio”.

ACTUAR:

¿La Pascua de este año ha supuesto para mí algo nuevo, o “lo de siempre”? ¿Busco el encuentro con el Resucitado? ¿Procuro amar “como Jesús” nos ha amado, para que los demás conozcan que soy discípulo suyo? ¿Me siento convocado a la nueva evangelización, o creo que eso es para otros?

Si humanamente nos atrae lo nuevo, Jesús Resucitado es lo realmente Nuevo, y nos debe atraer a nosotros para ofrecer su Novedad a los demás. Como dice el Papa: “Se trata de «observar» lo que el Señor nos ha indicado, como respuesta a su amor, donde se destaca aquel mandamiento nuevo que es el primero, el más grande, el que mejor nos identifica como discípulos (161). Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto” (276).

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