Jesús Resucitado aparece

VER:
Durante toda la Semana Santa hemos estado utilizando el ejemplo de la campaña electoral para reflexionar acerca de la “Campaña” que Jesús lleva a cabo cada Semana Santa, buscando nuestro “voto de confianza” pero no para Él, sino para nuestra salvación. En la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección decíamos que, en la noche electoral, cuando se conocen los resultados y cuál es el partido político que ha ganado las elecciones, los militantes de dicho partido se reúnen ante su sede y hay gran fiesta, alegría, música… y finalmente, el líder sale a saludar y dirige unas palabras a los allí congregados, exaltando la alegría del triunfo, las consecuencias del mismo y exponiendo los planes de futuro que propone.
JUZGAR:
Desde la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección estamos celebrando el triunfo de Jesús Resucitado, pero siguiendo con el ejemplo de la victoria electoral, todavía “todavía nos faltaba algo”, y era que nuestro Vencedor apareciera y nos dirigiera unas palabras.
Y aunque Jesús Resucitado no es un líder político, hoy en este segundo domingo de Pascua hemos escuchado que se hace presente ante sus discípulos: entró Jesús, se puso en medio de ellos.
Y su primer “discurso” es muy breve: “Paz a vosotros”. Al contrario de lo que suele suceder en una noche electoral, en este encuentro del Resucitado con sus discípulos no hay largas peroratas ni frases triunfalistas: Jesús les dice lo que necesitaban escuchar, porque ellos estaban en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Ellos se sentían perdidos, eran conscientes de que habían abandonado a Jesús durante su Pasión, y por eso Él lo primero que les dice es “Paz a vosotros”.
El líder político suele levantar los brazos como signo de victoria; Jesús Resucitado les enseñó las manos y el costado. Las heridas de su Pasión son los signos de su victoria sobre el mal, el pecado y la muerte. Verdaderamente la Pasión, con toda su crudeza, ha sido el camino a la Resurrección.
Y esto provoca que los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor, porque reconocen que el que ahora tienen delante es el mismo Jesús, su Maestro, que fue crucificado.
El líder político vencedor habla de las consecuencias de su triunfo. Jesús Resucitado dice: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. El triunfo de Jesús afecta a todos, que a partir de ese momento, además de ser discípulos van a ser también apóstoles, enviados suyos.
El líder político también expone sus planes de futuro. Jesús Resucitado dice: Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados… El Plan de Dios Padre al resucitar a su Hijo incluye el envío del Espíritu Santo, para que quienes lo reciban se conviertan en evangelizadores, en anunciadores de la Buena Noticia del Dios que nos ama y perdona nuestros pecados.
En una noche electoral tampoco faltan quienes, al ver el entusiasmo de la gente y escuchar las palabras del líder vencedor, muestra su escepticismo en que lleve a cabo lo que dice. Lo mismo ocurrió a Tomás; aunque los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”, él les contestó: “Si no veo… no lo creo”. No debe extrañarnos la postura de Tomás: no es suficiente afirmar “Jesús ha resucitado”, hay que ofrecer signos de esa afirmación. Como leemos en la carta del apóstol Santiago: muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe (St 2, 18). La fe en Jesús Resucitado, para resultar creíble, ha de traducirse en obras, que ayuden a reconocerle.
ACTUAR:
Durante toda la Octava de Pascua hemos estado celebrando el triunfo de Jesús Resucitado sobre el mal, el pecado y la muerte, en cualquiera de las formas en que se presentan. Pero del mismo modo que, una vez pasada la noche electoral, en el partido vencedor han de ponerse “manos a la obra”, el triunfo de Jesús Resucitado debe dinamizar nuestra vida para ofrecer signos creíbles de su presencia a tantos “Tomás” que se muestran escépticos ante nuestro anuncio.
No podemos esperar a tener “pruebas” para ponernos en marcha y vivir como discípulos y apóstoles del Resucitado. Que las palabras del Señor: Dichosos los que crean sin haber visto, sean para nosotros el estímulo para ser testigos de su Resurrección, para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.