Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de Nochebuena y Navidad

Como los pastores

Navidad

 Descargar homilía

VER:

Acabamos de empezar la Navidad, y sería relativamente fácil recurrir a los tópicos: la pérdida del sentido de la Navidad, el anticipo exagerado del consumismo de dulces y regalos, la presencia creciente de adornos sobre Papa Noel, duendes, estrellas, ángeles y árboles decorados, la reducción de la Navidad a una época de buenos sentimientos o a una simple ocasión para “reunir a la familia”…Todo eso está ahí, pero esta noche/hoy, no tendríamos que fijarnos en esos elementos, ni siquiera prestarles atención, sino centrarnos en lo que nada ni nadie nos podrá quitar.

JUZGAR:

El domingo pasado decíamos que había algo concreto que podíamos proponernos: participar en la “Misa del Gallo”. Pero lamentablemente, en muchos lugares que podría celebrarse, se ha eliminado esta celebración argumentando que “es muy tarde, la gente está con las cenas, los mayores no salen…” Aun así, como comunidad parroquial habría que mantener la propuesta, porque la “Misa del Gallo” es la puerta de la Navidad, para que vivamos lo que nada ni nadie nos podrá quitar.

Desde hace años, sobre todo en las ciudades pero también en poblaciones pequeñas, la Nochebuena ha pasado a ser una noche sólo para “cenar en familia”, y después, para salir de fiesta, como tantas otras noches a lo largo del año.

Después de la Misa del Gallo se puede ver cómo el tráfico de coches es similar al que hay durante el día. Te puedes encontrar con grupos de jóvenes y no tan jóvenes que llevan gorros de Papá Noel o diademas con forma de cornamenta de reno, que se dirigen hacia los lugares de ocio habituales, algunos ya mostrando los efectos del abuso del alcohol.

Ver eso te da cierta tristeza, porque pienso en que lo que acabamos de celebrar en la parroquia, una de las dos fiestas más importantes para un cristiano, no significa nada para la mayoría de la gente, incluso para miembros de nuestras propias familias, que se quedan en los elementos externos de la Navidad, pero sin tener en cuenta o rechazando directamente su sentido religioso. Y pienso que quienes hemos participado en la Eucaristía nos ven como bichos raros.

Pero luego pienso que la primera Navidad también pasó desapercibida para la gran mayoría de la gente. No era ninguna fecha especial, fue un día como cualquier otro, en el que una pareja de forasteros, en Belén, tuvo que pasar la noche en un pesebre, como tantos viajeros de la época que no disponían de dinero para medios de transporte y alojamiento. Nada de esto llamaría especialmente la atención de la gente. Ni siquiera el único elemento algo extraordinario, como es que allí a la mujer forastera le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Quizá esto hubiera provocado algún comentario entre los vecinos al enterarse, pero tampoco sería noticia destacada.

Sólo un grupo de pastores se enteraron de la buena noticia… hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y ellos fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño, y después se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído. Aunque poca gente más se haya enterado, los pastores han vivido algo que ya nada ni nadie les podrá quitar: el encuentro con Dios hecho hombre. Y esta noche/hoy, nosotros deberíamos aprender de los pastores y ser como ellos.

ACTUAR:

Esta noche/hoy, debe darnos igual que nos hayamos reunido muchos o pocos en la Misa del Gallo o la de Navidad. Esta noche/hoy no debe entristecernos que la mayoría de la gente, incluso de nuestra familia, se centre sólo en los aspectos externos y folclóricos de la Navidad, o que no les importe su sentido religioso. Esta noche/hoy, nosotros debemos sentirnos como los pastores: hemos conocido el anuncio de la buena noticia, de la gran alegría para todo el pueblo, y como los pastores hemos respondido a ese anuncio, hemos venido a la Eucaristía, al encuentro del Dios con nosotros, “para que, conociendo a Dios visiblemente, Él nos lleve al amor de lo invisible” (Prefacio).

Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído. Ojalá, como los pastores, ésta sea esta noche/hoy nuestra experiencia, porque aunque para la mayoría haya pasado desapercibida, nosotros hemos vivido y actualizado en nuestra vida la primera Navidad, la verdadera y única Navidad: y esto es lo que nada ni nadie podrá quitarnos nunca.

Los comentarios están cerrados.