Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

La regla de las tres “erres”

17 TO-B

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VER:

Un buen ejercicio sería “estudiar” durante una semana nuestro cubo de basura para darnos cuenta de la cantidad de residuos que generamos en el ámbito doméstico, sobre todo plásticos. El consumismo, la cultura del “usar y tirar”, han cambiado algunos hábitos que eran normales hasta hace unos años: hoy ya no se llevan a la tienda los envases de vidrio al comprar otros; algunos utensilios no merece la pena llevarlos a reparar porque salen más baratos si los compras nuevos; acumulamos prendas de ropa que compramos barata… Sin embargo, la creciente contaminación a nivel general, y la amenaza del cambio climático, han hecho que vaya surgiendo una mayor conciencia entre los consumidores, que se ha concretado en “la regla de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar”. Reducir el consumo, dar a las cosas la mayor vida útil posible, y someter los residuos a procesos que permitan volver a utilizarlos, en lugar de utilizar nueva materia prima.

JUZGAR:

En el Evangelio, Jesús ha realizado un signo, la multiplicación de los panes y los peces, que prefigura la Eucaristía. Y al final indica: Que nada se desperdicie. Esta frase la deberíamos aplicar a diferentes ámbitos, no sólo a la materialidad del Pan consagrado. Podríamos decir que no se tiene que desperdiciar nada de lo que recibimos en la Eucaristía: es la fuente y culmen de la vida cristiana (cfr. LG 11), es el corazón de la Iglesia, es el encuentro de amor con Dios mediante su Palabra y el Cuerpo y Sangre de Jesús (Papa Francisco), y por tanto de ella mana y a ella se dirige toda la vida de fe.

Por eso, partiendo de la Eucaristía, también deberíamos aplicar “la regla de las tres erres” a la misión evangelizadora, para no dejarnos llevar también aquí por el “consumismo” o por la dinámica del “usar y tirar”, desperdiciando tiempo, fuerzas, materiales e incluso personas.

¿Qué habríamos de “reducir”? Solemos utilizar una pastoral y unas estructuras eclesiales “de cristiandad”, que ya no resultan adecuadas ni sostenibles en el contexto de nueva evangelización en que nos encontramos inmersos. Como dice el Papa Francisco: El problema mayor se produce cuando el mensaje que anunciamos aparece entonces identificado con esos aspectos secundarios (EG 34). Habría que reducir algunos elementos secundarios, externos, folclóricos… que ya no manifiestan el corazón del mensaje de Jesucristo (EG 34), para centrarnos en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad y verdad (EG 35).

¿Qué tendríamos que “reutilizar”? A menudo en la evangelización ponemos el foco de atención en “lo nuevo”: nuevos materiales, nuevas experiencias, nuevas dinámicas… Y caemos en un auténtico “consumismo pastoral” sin dar tiempo a que surjan los frutos. Pero, ¿seguro que lo que hemos estado utilizando ya no sirve? Como también dice el Papa Francisco: Tampoco deberíamos entender la novedad de esta misión como un desarraigo, como un olvido de la historia viva que nos acoge y nos lanza hacia adelante (EG 13). No deberíamos desechar los medios e instrumentos habituales como si fueran residuos, ya que las experiencias pasadas pueden ofrecernos pistas para afrontar nuestra realidad actual.

¿Qué deberíamos “reciclar”? En continuidad con lo anterior, es cierto que hay elementos del pasado (devociones, celebraciones, costumbres…) que han quedado desfasados por su lenguaje, contenidos, formas… Pero podemos hacer el esfuerzo de actualizarlos para recuperar el sentido que los hizo surgir en su momento y que vuelvan a ser útiles en nuestro contexto actual.

ACTUAR:

¿Soy consciente de los residuos que genero? ¿Procuro aplicar la regla de las tres “erres”, o como mínimo, reciclar el plástico y el vidrio? ¿Aprovecho todo lo que encierra y ofrece la Eucaristía, o hay aspectos que “desperdicio”? ¿Qué tendría que “reducir”, “reutilizar” y “reciclar” en mi vida de fe? ¿Qué hago para que en la pastoral de la Iglesia se aplique la regla de las tres “erres”?

El Papa Francisco, en su encíclica “Laudato si”, denuncia que debido a los residuos la tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. Muchas veces se toman medidas sólo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas (LS 21). Cuidemos la Creación y cuidemos también la misión evangelizadora de la Iglesia. Vivamos de la Eucaristía para empezar a reducir, reutilizar y reciclar lo que sea necesario para que nada ni nadie se desperdicie, y el mensaje de Jesucristo siga anunciándose en nuestro mundo y circunstancias de hoy.

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