Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Jueves Santo-B

Hoy no se acaba la Misa

Jueves Santo

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Mientras entraba en el templo parroquial un Jueves Santo, una madre decía a su hijo pequeño: “Hoy no se acaba la Misa”. El niño le preguntó por qué, y ella respondió: “Porque hoy no dicen «Podéis ir en paz», como los otros días, ya lo verás”. Efectivamente, la liturgia del Jueves Santo no incluye el rito de conclusión habitual (bendición final y despedida) tras la oración después de la Comunión, sino que tras ésta se procede al traslado del Santísimo Sacramento al Monumento, donde es adorado en silencio durante un tiempo y cada cual se retira cuando lo estima oportuno. En este sentido es cierto que, como decía esa madre, “hoy no se acaba la Misa”.

JUZGAR:

La Misa vespertina de la Cena del Señor se celebra de forma muy solemne, con incienso y adornos de flores, e incluye algunos elementos propios de este día: mientras se canta o reza el “Gloria”, suenan las campanas, que ya no se vuelven a tocar hasta la Vigilia Pascual; tras la homilía suele tener lugar el rito del lavatorio de los pies; la plegaria eucarística tiene embolismos propios; en muchos lugar la Comunión se da bajo las dos especies; y se omite la bendición final y la despedida.

Todos estos elementos de la liturgia están en función de ayudarnos a interiorizar el sentido de este día, de esta celebración, y que la Palabra de Dios ilumina. El rito de la Pascua que el pueblo de Israel celebraba para recordar su liberación es actualizado por Jesús en la Última Cena con sus discípulos: Él es a partir de ahora el Alimento, su Cuerpo y su Sangre, que se entrega por nosotros.

Una entrega hasta el extremo, que plasma visiblemente cuando se puso a lavarles los pies a los discípulos.

Como el Domingo de Ramos, hoy nos tenemos que preguntar qué significado damos a nuestra participación en la Misa de la Cena del Señor: ¿Lo hacemos por costumbre, por tradición, porque “es lo que toca estos días”? ¿Porque estéticamente es una celebración “bonita”, diferente?

Si durante toda la Semana Santa contemplamos a un Dios que por amor se empobrece para enriquecer a toda la humanidad, hoy contemplamos el amor hasta el extremo de ese Dios que se hace Siervo para lavar nuestros pies; el amor de un Dios que se nos entrega Él mismo, realmente, su Cuerpo y su Sangre, para darnos vida a todos.

Y por eso mismo, el Jueves Santo nos presenta las dos caras de una misma moneda: la Eucaristía y el lavatorio de los pies. La Eucaristía no es una devoción individual ni una expresión de espiritualismo desencarnado. La Eucaristía nos vincula realmente con Jesús en Persona, y por tanto, nos debe vincular también a su forma de entender la vida, a su anuncio de la Buena Noticia, a su entrega por los demás.

De ahí la continuidad entre la celebración de la Eucaristía y el lavatorio de los pies. Como dice el mismo Jesús: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. La participación en la Eucaristía, la Comunión de su Cuerpo y su Sangre, tienen que concretarse, necesariamente, en un comportamiento, en la práctica del servicio y del amor hasta el extremo.

ACTUAR:

Vivamos el Jueves Santo con la mayor intensidad que podamos, uniéndonos a Jesús, nuestro Maestro y nuestro Señor. Es verdad que, como decía esa madre a su hijo, “hoy no se acaba la Misa”. Pero contemplando a Jesús que se pone a lavarles los pies a los discípulos, deberíamos decir a partir de ahora que “la Misa no se acaba nunca”.

La fórmula de despedida “Podéis ir en paz” no significa: “Quedaos tranquilos, ya habéis cumplido”. Todo lo contrario: con la paz que nos da haber recibido el Cuerpo y la Sangre de Cristo, hemos de sentir, como dice la letra de un canto de Cesáreo Gabaraín, que la Misa no termina aquí en la Iglesia, ahora la empezamos a vivir. Porque en la vida, cada día, demostraremos lo que aquí hemos vivido y aprendido a compartir. Y lo demostraremos si no nos quedamos tranquilos, si como Jesús hizo y nos pidió, también nosotros estamos atentos y dispuestos a “lavarnos los pies” unos a otros.

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