Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Corpus Christi-A

Espiritualidad de comunión

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Cuando se celebra una fiesta o un homenaje en honor de alguien, acuden personas que, entre ellas, muchas veces no se conocen, pero a todos los asistentes les une la relación que tienen con el homenajeado. Por eso, aunque falte ese conocimiento mutuo, aunque no se sepa quién es el que está a mi lado, se vive un sentimiento compartido de unión, gracias a ése a quien todos conocen.

JUZGAR:

El domingo pasado celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, y este domingo la Iglesia universal celebra la solemnidad de Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia real de Cristo: Yo soy el pan vivo… Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Hoy, personas de diferente condición, nacionalidad, raza y lengua, están celebrando esta misma fiesta, y aunque no les conozcamos, deberíamos sentirnos unidos a ellos, porque como hemos escuchado en la 2ª lectura: El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo? Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan. La solemnidad de Corpus Christi nos hace una llamada a vivir la comunión, la “común-unión” que tenemos todos los que somos y formamos la Iglesia.

Pero no es fácil vivir esa comunión, porque tendemos a vivir la fe de un modo privado e individualista. Por eso, recordando la solemnidad de la Santísima Trinidad que celebramos la semana pasada, debemos tener presente que Cristo nos ha revelado que el Dios único y verdadero es comunión de vida y amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y esta comunión trinitaria se nos comunica en Cristo a todos los que creemos en Él creando la comunión que es la Iglesia. (Anteproyecto del Plan Diocesano de Pastoral – Valencia). De ahí que los cristianos están en comunión unos con otros porque primariamente están en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Sólo en el encuentro y comunión con Dios, la Iglesia recibe su vigor y vitalidad (Cardenal Antonio Cañizares, carta de presentación del Anteproyecto del Plan Diocesano de Pastoral).

La comunión en la Iglesia es fundamental para manifestar el designio de Dios y ofrecer la Buena Noticia del Evangelio. Por eso, antes de pensar en tareas y organizaciones, hace falta vivir una auténtica “espiritualidad de comunión”, como recomendó el Papa Juan Pablo II en la carta apostólica Novo Milenio Ineunte (42-43). La espiritualidad de comunión se caracteriza por cuatro elementos principales: la mirada del corazón al misterio de la Trinidad que habita en nosotros y en nuestros hermanos; la capacidad de sentir al hermano como “uno que me pertenece” en la unidad profunda del Cuerpo místico; la capacidad de ver todo lo positivo del otro como “un don de Dios para mí; y el saber “dar espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros. Y esta enseñanza de San Juan Pablo II acaba con esta advertencia valiente: “Sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión” (Anteproyecto del Plan Diocesano de Pastoral).

ACTUAR:

¿Había pensado antes en lo que decía san Pablo en la 2ª lectura? ¿Me siento en comunión con todos los que hoy están celebrando la fiesta de Corpus Christi? ¿Procuro desarrollar en mí una espiritualidad de comunión? ¿Cuál de sus cuatro características me resulta más difícil?

Celebrar la solemnidad de Corpus Christi es un compromiso para vivir la comunión, que es mucho más que un simple sentimiento: La comunión eclesial se ha de trasparentar en la comunión solidaria con todos los hombres. Los hombres podrán atisbar el don de la comunión que brota de la Santísima Trinidad si nos ven a los cristianos del lado del hombre, a su servicio, puestos de manera efectiva al lado de los pobres y comprometidos en las causas más nobles de la justicia y la paz en favor de los hermanos. Los cristianos que viven en comunión con Dios muestran dónde está nuestro Dios acercándose a los hombres que padecen injusticia, aproximándose como buenos samaritanos a tanto sufrimiento y herida de los hombres (Cardenal Antonio Cañizares, presentación del Anteproyecto del Plan Diocesano de Pastoral). Por eso precisamente hoy Cáritas Española celebra el Día de Caridad.

Que la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo nos lleve a desarrollar la necesaria espiritualidad de comunión con la Trinidad, sintiendo a otro como hermano, como un don de Dios, y traduciendo todo eso en hechos concretos, sobre todo hacia los más desfavorecidos.

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