Puertas abiertas
VER:
Una Cáritas parroquial organizó una “Jornada de Puertas Abiertas” para que quien lo deseara pudiera conocer la función que realiza, las personas que la integran, el lugar en el que llevan a cabo su tarea. Se habían dado cuenta que la gente colaboraba económicamente con Cáritas parroquial, pero la gran mayoría desconocía todos esos pormenores, puesto que no se prestaba atención a la información mensual que se daba. En general, hablar de una jornada de puertas abiertas se refiere a permitir el acceso libre del público a un lugar durante un período de tiempo para que puedan ver y conocer en persona lo que se hace, quiénes lo hacen, etc.
JUZGAR:
Este cuarto domingo de Pascua es conocido como el Domingo del Buen Pastor; sin embargo, en el fragmento del Evangelio correspondiente al presente ciclo A, Jesús no habla de sí mismo como el Buen Pastor, sino que se refiere a sí mismo como “puerta”.
Una puerta es un vano abierto en una pared, muro, verja, etc, que permite pasar por él de una parte a otra; y también es el armazón de madera, hierro u otro material que se pone en dicho vano para impedir o permitir el paso. Y en lenguaje coloquial se suele utilizar la imagen de la puerta: así, hablamos de que algo es “a puerta cerrada” para indicar que es secreto, o que alguien está “a las puertas de la muerte” para indicar que está agonizando, o que a alguien “se le han cerrado todas las puertas” indicando que se ha quedado sin recursos, o que sale “por la puerta grande” para indicar que ha triunfado, o “dar con la puerta en las narices” para indicar rechazo…
Jesús, con su Resurrección, ha abierto el horizonte de la vida humana hasta el infinito. Utilizando la comparación de las ovejas, podemos decir que la muerte hacía que las personas estuviéramos como encerrados en un aprisco, sin posibilidad de escapar de nuestro destino.
Pero Jesús dice de sí mismo: Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir. En el muro de la muerte, que encierra la vida humana, Jesús abre un vano. Él mismo es ese vano, esa puerta que permite pasar desde este mundo hacia la vida eterna.
La Resurrección de Jesús marca el inicio de una “Jornada de Puertas Abiertas” que no está limitada a un día o a un tiempo determinado, sino que está siempre disponible para que todo el que quiera pueda “entrar y salir”, para que con total libertad quien lo desee pueda conocer y acceder al Reino de Dios; y Jesús Resucitado es quien nos da ese conocimiento y acceso.
De ahí que también debemos hacernos la pregunta que hicieron a Pedro y hemos escuchado en la 1ª lectura: ¿Qué tenemos que hacer, hermanos? ¿Qué tenemos que hacer para disfrutar de esa “Jornada de Puertas Abiertas”, qué tenemos que hacer para pasar de este mundo a la vida eterna, superando el muro de la muerte?
La respuesta de Pedro es válida para nosotros: Convertíos y bautizaos. Seguramente hemos recibido el Bautismo hace tiempo, pero no somos conscientes de lo que significa y lo que implica. Y del mismo modo, la conversión no es algo sólo para el tiempo de Cuaresma: siempre estamos en proceso de conversión a Jesucristo, (como decíamos también en el II domingo de Pascua). De ahí que este domingo del Buen Pastor nos recuerda que, para entrar y salir por la puerta que es Cristo, necesitamos tener presente lo que significa haber recibido el Bautismo, y mantenernos en proceso continuo de conversión, de crecimiento y maduración en la fe para adquirir un mayor y mejor conocimiento del Reino de Dios.
ACTUAR:
¿He participado alguna vez en una “Jornada de Puertas Abiertas”? ¿Qué supuso para mí? ¿Entiendo la comparación que utiliza Jesús, creo que es Él la Puerta hacia el Reino de Dios? ¿Sé lo que tengo que hacer para pasar de este mundo a la vida eterna? ¿Qué significa para mí haber recibido el Bautismo? ¿En qué aspectos sigo necesitando conversión?
Aunque en la vida se nos cierren todas las puertas, siempre vamos a tener abierta la Puerta que es Cristo. Hagamos lo que Él nos pide para “salir por la puerta grande”, porque Él ha venido para que tengamos vida y la tengamos abundante, ya desde ahora y un día eternamente en su Reino.