Interpretar la Escritura
VER:
En la serie de televisión “The Big-Bang Theory”, la madre de uno de los protagonistas, Sheldon Cooper, es una cristiana convencida que hace una interpretación literal de la Biblia, lo que provoca frecuentes enfrentamientos con su hijo científico por los comentarios que ella hace y las conclusiones a las que llega, que en muchas ocasiones resultan totalmente inaceptables. A lo largo de la historia, ha habido y sigue habiendo muchas personas que hacen una interpretación literal y fundamentalista de la Palabra de Dios, lo que da lugar a deformaciones, tergiversaciones y abusos ya que con esa interpretación lo que se busca es apoyar y justificar los propios intereses e ideas.
JUZGAR:
En este primer domingo de Cuaresma, en la 1ª lectura hemos escuchado el relato que el Génesis hace del pecado del ser humano. Una interpretación literal de este pasaje choca frontalmente con lo que hoy está plenamente aceptado por la Iglesia respecto al origen del ser humano y su evolución, basándose en las ciencias naturales y en teoría científicas. Debemos tener presente que la Biblia no es un libro de ciencias, o un libro de historia; a través de narraciones, imágenes, géneros literarios, etc., pretende transmitirnos una verdad de fe.
Además, una mala interpretación de la Palabra de Dios lleva a tergiversaciones y engaños, y este mensaje es el que nos transmite la 1ª lectura mediante la narración de un diálogo entre la mujer y la serpiente. La serpiente, el más astuto de los animales, empieza a confundir a la mujer, mintiendo: ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín? A lo que la mujer responde erróneamente que sólo les ha prohibido comer del fruto del árbol que está en mitad del jardín, cuando en realidad no era de ése árbol, sino del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y por no haber interpretado bien la palabra que Dios les había dirigido, el varón y la mujer pecan.
También en el Evangelio el diablo utiliza una interpretación literal de algunos pasajes de la Palabra de Dios para tentar a Jesús: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras.» Pero Jesús no cae en la tentación, como hemos escuchado en la narración de la 1ª lectura, porque hace una correcta interpretación de la Palabra de Dios: Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»; «No tentarás al Señor, tu Dios»; «Al Señor, tu Dios, adorarás y sólo a Él darás culto».
El tiempo de Cuaresma es un tiempo adecuado para acercarnos más a la Palabra de Dios, para leerla con más atención y asiduidad, para orar con ella, para acoger la verdad que Él nos revela. Pero debemos hacerlo correctamente, y para eso no debemos contentarnos con una interpretación literal de la misma. La Biblia nos transmite la verdad revelada por Dios, por medio de hombres y a la manera humana, pero precisamente por eso es necesario interpretarla correctamente. No hay que caer en el error de pensar que, como es “Palabra de Dios”, debe ser interpretada literalmente en todos sus detalles, porque eso conllevaría criterios y actitudes completamente contrarias al Evangelio.
ACTUAR:
¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en mi vida? ¿Sé interpretarla correctamente, o me quedo en el sentido puramente literal? ¿Qué afirmaciones de la Palabra de Dios veo que chocan con lo que hoy es comúnmente aceptado? ¿Busco el modo de solucionar ese conflicto? ¿La Palabra de Dios me ayuda a afrontar las situaciones cotidianas, a vencer las diferentes tentaciones que surgen?
Dios nos habla por medio de su Palabra: tanto la Palabra escrita, como la Tradición oral, como sobre todo por Jesucristo, la Palabra hecha carne. Nosotros somos los destinatarios de esa Palabra y por eso necesitamos aprender a interpretarla correctamente para que Dios nos siga hablando hoy, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, para darnos cuenta que Dios sigue hablándonos, sigue invitándonos a compartir su misma vida. Como afirmó Benedicto XVI en su exhortación Verbum Domini 124: nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de nuestra familiaridad con la Palabra divina. Hagamos silencio para escuchar la Palabra de Dios y meditarla, para que ella, por la acción eficaz del Espíritu Santo, siga morando, viviendo y hablándonos a lo largo de todos los días de nuestra vida.