Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía VI del TO-A

«Busque, compare y…»

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VER:

Hace años se hizo famosa una frase publicitaria que ahora ha vuelto a utilizarse: “Busque, compare, y si encuentra algo mejor, ¡cómprelo!”. Esta frase sigue siendo considerada como una de las mejores del mundo publicitario, por su claridad, contundencia y sentido común. Se muestra el producto, se dicen sus cualidades pero no se presiona al consumidor, sino que se le deja libertad de elección a la vez que se promueve su iniciativa personal y su responsabilidad para buscar “lo mejor”, que es a lo que debe aspirar, sin conformarse con productos de baja calidad.

JUZGAR:

En este domingo la Palabra de Dios también nos estimula a buscar lo mejor, para nosotros mismos y para los demás. Como el anuncio publicitario, Él nos ha mostrado “el producto” en la 2ª lectura: una sabiduría que no es de este mundo… una sabiduría divina, misteriosa, escondida…

Después de mostrarnos “el producto”, Él no nos presiona, lo hemos escuchado en la 1ª lectura: Si quieres, guardarás sus mandatos. También nos deja libertad de elección: ante ti están puestos fuego y agua, echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida, le darán lo que él escoja.

Y ya en el Evangelio, Jesús promueve nuestra iniciativa personal y nuestra responsabilidad: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Es una llamada a buscar aquello a lo que debemos aspirar, a no conformarnos con una vida de “baja calidad”.

¿Cómo debemos buscar y comparar? Jesús utiliza un recurso lingüístico para ayudarnos: Habéis oído… pero yo os digo…, poniendo algunos ejemplos prácticos y conocidos por todos: conflictos familiares, vida matrimonial, relaciones sociales… Jesús sabe que tendemos a conformarnos con lo mínimo, incluso con cosas “malas”, pero eso no es propio de quien quiera ser su discípulo.

No es suficiente “no matar”, hay que evitar las riñas, peleas e insultos.

No es suficiente no cometer adulterio de hecho, sino evitar actitudes, pensamientos…

No es suficiente “llamarnos cristianos” y poner a Dios como respaldo y motivo de nuestras palabras y obras, sino que hemos de resultar creíbles y veraces por nosotros mismos.

En definitiva, debemos comparar el estilo de vida del Evangelio con otros “productos”, otros estilos de vida, y ver si encontramos algo mejor que lo que Jesús nos propone. Cosa que no ocurrirá, porque «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.»

Y tras haber elegido lo que Jesús nos propone, nosotros mismos debemos convertirnos en los mejores “anunciantes” del Evangelio, y con el mismo estilo de Dios. Como se ha dicho muchas veces, la fe se propone, no se impone, y nosotros debemos “ofrecer” el Evangelio, mostrando todo lo que supone vivir desde esa “sabiduría de Dios”, pero dejando siempre libertad de elección.

ACTUAR:

¿Recuerdo aquella frase publicitaria? ¿Le he llevado a la práctica como consumidor? ¿He “comparado” el estilo de vida del Evangelio con otros estilos de vida? ¿Me siento libre para elegir el Evangelio, o me siento presionado o coaccionado por miedo al “castigo”? ¿Me conformo con una vida cristiana de “baja calidad”, dejando pasar actitudes y comportamientos que no son conformes al Evangelio, o aspiro a lo mejor? ¿Soy buen “anunciante” del Evangelio? ¿Sé dejar libertad a los demás para que elijan o no el camino del Señor?

Dios sólo quiere que vivamos en plenitud todas las dimensiones de nuestra vida, y para eso nos ofrece el Evangelio, como Jesús nos enseña, aunque eso nos suponga en ocasiones tener que “cortar” aquello que nos hace caer, aquello que nos mantiene en una vida de baja calidad.

Y esto nos compromete a que también otras personas tengan mejor calidad de vida. Hoy Manos Unidas celebra su Campaña con el lema “El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida”. Son muchos millones de personas las que tienen una vida de mala calidad, y nosotros debemos comprometernos para mejorarla, en lo material y también en lo espiritual.

Estamos llamados a lo mejor, y si queremos podemos alcanzarlo porque Dios nos lo ha revelado por el Espíritu (2ª lectura). De este modo podremos disfrutar de lo que Dios ha preparado para los que lo aman.

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