Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Manifiesto MANOS UNIDAD – 2017

EL MUNDO NO NECESITA MÁS COMIDA NECESITA  MÁS GENTE COMPROMETIDA

1/3 DE NUESTROS ALIMENTOS ACABA EN LA BASURA

Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo

manifiesto

En Manos Unidas queremos un mundo donde todas las personas podamos vivir dignamente. Un mundo en el que nadie pase hambre y el derecho a la alimentación esté realmente garantizado. Un mundo donde la creación no sufra a causa de un modelo de desarrollo injusto, desigual, dañino, que lo contamina y destruye. Queremos escuchar y ser altavoces del grito de la tierra y del grito de la pobreza, que es un solo grito y que clama justicia.

Manos Unidas, como organización católica que trabaja por el desarrollo del Tercer Mundo, piensa que la globalización, en la medida en que supone oportunidades más abundantes para todas las personas, será un fenómeno positivo de mundialización de más prosperidad y bienestar humano, cultural, sanitario y económico para todos los pueblos. El problema es la globalización que se hace sólo para algunos a costa de casi todos.

Mientras 795 millones de personas se acuestan sin haber comido, 1.300 millones de toneladas de comida se tiran cada año (Un tercio de la producción mundial).

Cuando se consume mucha carne, se consume también una gran cantidad de recursos en forma de tierras. Se necesita suelo para producir, y en su mayoría por cada kilo de carne se necesita más de 50m2 de explotación agrícola, mientras que para un kilo de patatas solo 6 m2.

Algunos estilos de alimentación utilizan más recursos hídricos que otros. Para consumir un kilo de carne de vaca se necesitan más de 15.000 litros, mientras que para el arroz o las patatas solo 1.000 litros. El agua es un recurso escaso que no debemos desperdiciar.

En España 7,7 millones de toneladas de comida se desperdician cada año. Somos el sexto país en volumen de la Unión Europea. El 40% de toda la comida que se tira, proviene del consumo en el hogar. Cada año 32 kilos de alimentos por persona son tiradas a la basura. Mientras tanto, España es el octavo país más carnívoro del planeta, muy por encima de la media europea. Reduciendo el consumo de carne, se ayuda a luchar contra el hambre y a cuidar el planeta.

Debemos desarrollar un modelo de producción y de consumo que permita usar los recursos naturales de forma responsable y sostenible, para facilitar el acceso a los alimentos a todos los habitantes del planeta.

Asia es el continente con mayor cantidad de personas hambrientas, dos tercios del total. África Subsahariana es la región del mundo con un mayor porcentaje de población que pasa hambre; el 25%, una de cada cuatro personas, está desnutrida.

Más de 3 millones de niños y niñas menores de 5 años, mueren por causas relacionadas con la desnutrición. Aproximadamente 100 millones en los países en desarrollo tienen un peso inferior al normal: 1 de cada 6. Uno de cada cuatro en el mundo padecen retraso en el crecimiento; esta cifra se incrementa a uno de cada tres, en los países en desarrollo.

En los países en desarrollo, hay 66 millones de niños y niñas que asisten al colegio con hambre. Sólo en África hay 23 millones.

Por lo que vemos, nuestro mundo tiene un estilo de vida…

… “no bueno”, en cuanto que se da la espalda a las necesidades vitales de millones de personas.

… “no sostenible”, porque nuestro modelo de consumo agrede continuamente a la Tierra como fuente de vida y alimento.

… “no saludable”, porque mientras se mantiene la desnutrición para algunos, para otros aumentan las enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la mala alimentación.

¿Y eso que tiene que ver conmigo? A menudo, si nos planteamos grandes problemas de la humanidad como el hambre, las guerras, las injusticias, etc. tendemos a pensar que nosotros somos demasiado pequeños como para hacer algo, y con esa excusa no hacemos nada. No es así. Además, si cada uno, cada una, no hacemos “algo”, será imposible hacer frente y dar solución a estos problemas. ¡Toda gran acción es una empresa colectiva!

¿Podemos vivir de otra manera?

Si queremos cambiar cosas, no basta con convencerse o convencer a otros, no se trata solo de tener unos valores y transmitirlos. Es necesario cambiar tú, cambiar en conjunto y proponer un cambio creíble a la sociedad.

Nos podemos proponer compromisos individuales que, aunque de pequeño alcance, como nos dice el Papa Francisco en el número 211 de la encíclica ‘Laudato si’, repercutirán en el bien de “la casa común”, entre ellos:

  • consumir solo lo necesario,
  • comprar en el pequeño comercio,
  • consumir alimentos de procedencia local,
  • abrigarse un poco en lugar de encender la calefacción,
  • reducir el consumo de agua,
  • cocinar sólo lo razonable para evitar desperdiciar alimentos,
  • utilizar el transporte público,
  • apagar las luces innecesarias,
  • utilizar materiales naturales,
  • reutilizar y reciclar.

Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida, al que nos comprometemos a forjar en nuestras familias, pueblos, colegios…

Así pues, las personas que nos hemos reunido hoy aquí manifestamos que nos comprometemos con nuestra vida a cuidar de “la casa común”. Cada generación tiene sus retos, y hoy tenemos delante el reto de comprometernos en conseguir un estilo de vida que sea cada vez más bueno, sostenible y saludable, no sólo para mí, sino para toda la Tierra.

¡Te propongo cambiar hoy y ahora, ¡Manos a la obra! ¡Manos Unidas!

Benimámet, 10 de Febrero de 2017

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