Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía III del TO-A

Cuatro tareas

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Para una persona agnóstica que se considera bastante enterada de la realidad social, la actividad de la Iglesia se reducía a lo sacramental (“misas, bodas, bautizos, comuniones y entierros”) y a la parte más puramente asistencial de Cáritas (“dar bolsas de ropa y comida y pagar algún recibo”). A lo largo de la conversación que mantuve con esta persona, se sorprendió al escuchar la cantidad de acciones, instituciones y áreas pastorales que la Iglesia abarca, y terminó diciendo: “Todo eso lo debería saber la gente, en general hay una idea muy equivocada al respecto”.

JUZGAR:

Lo cierto es que incluso entre quienes somos y formamos la Iglesia, es muy grande el desconocimiento de muchas de las realidades que la integran y de muchas de las acciones y programas que se llevan a cabo diariamente, de forma discreta pero eficaz. Sería imposible hacer ahora una relación de todo ello, pero la Palabra de Dios en este domingo nos ofrece algunas indicaciones para que no limitemos la realidad y acción de la Iglesia a lo sacramental y asistencial.

En este sentido decía san Pablo en la 2ª lectura: No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio. Y al final del Evangelio hemos escuchado que Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

En este resumen de la actividad de Jesús vemos reflejado que llevaba a cabo su misión de diferentes formas: unas veces en las sinagogas, dentro de lo que constituía la celebración y el culto del pueblo judío; otras veces en forma de testimonio de palabra o de obra, y otras veces atendiendo las necesidades materiales o espirituales de las personas.

Siguiendo el ejemplo de Jesús y teniendo presente lo que indica el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos “Ser cristianos en el corazón del mundo” (2B – Historia de la Iglesia en la Historia de la Salvación, págs. 56-59), la Iglesia continúa la misión del propio Jesús a través de unas funciones o mediaciones fundamentales: la liturgia, el testimonio y el servicio.

La liturgia tiene diferentes expresiones: Eucaristía y los otros Sacramentos, oficio divino, culto, oración, devociones…

El testimonio incluye el anuncio del Reino mediantes palabras y obras a quienes no lo conocen, y también la educación en la fe de quienes deciden seguir a Jesucristo (catequesis, formación…).

El servicio supone comprometerse en favor de los más necesitados y servir a la sociedad, inyectando en el mundo los valores propios del Evangelio (Cáritas, Manos Unidas…).

Pero falta todavía una función en la que Jesús incidió especialmente: la comunión, porque el Reino de Dios hay que vivirlo en comunión fraterna y eclesial. La comunión engloba, hace posible y da sentido cristiano a las demás, y consiste en promover comunidades fraternas y solidarias que permiten crecer en la fe y en el amor fraterno. Por eso pedía san Pablo en la 2ª lectura: Os ruego, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir, porque como se indica en el Proyecto Pastoral Diocesano de Valencia: Vivir la fe en comunión y comunicarla a los demás es nuestro mejor y más inaplazable servicio a los hombres.

Así pues, liturgia, testimonio, servicio y comunión son las tareas fundamentales que conforman la vida y acción de la Iglesia, a través de las cuales continúa la misión evangelizadora de Cristo.

ACTUAR:

¿Cuántas realidades, acciones y programas que se llevan a cabo desde la Iglesia sabría indicar? ¿Conocía las cuatro tareas fundamentales de la Iglesia: liturgia, testimonio, servicio y comunión? ¿Cuáles resultan más visibles? ¿Cómo evalúo la comunión en mi parroquia, y en mi diócesis?

Como Iglesia, podemos hacer nuestras las palabras de San Pablo: No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio. La misión de la Iglesia no consiste en la simple celebración ritual de los sacramentos o en el puro asistencialismo material. La misión de la Iglesia consiste en la evangelización, y en cada etapa de la Historia, entre luces y sombras, la ha llevado a cabo mediante esas cuatro tareas fundamentales. Que sean también nuestras tareas porque somos corresponsables en la misión evangelizadora de la Iglesia para continuar hoy el anuncio del Reino.

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