Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía IV de Adviento-A

La gran Señal

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En nuestra vida estamos rodeados de señales. Una señal es un elemento material, visual, acústico… de mayor o menor tamaño e intensidad, forma, color… que nos informa, avisa o advierte de algo. Algunas señales son propias de una zona o cultura, pero otras son internacionales, como por ejemplo las señales de tráfico, que al ser conocidas por personas de todo el mundo permiten regular la circulación en cualquier lugar. Pero según un estudio realizado hace unos años, aunque la mayoría de los conductores cree que conoce el 80% de las señales, en la práctica la mayoría conoce poco más de la mitad. Por tanto, para que cumplan su función, necesitamos saber interpretar las señales, no conformarnos con los que ya sabemos, necesitamos estar actualizados, conocer su significado, de lo contrario, no nos servirán.

JUZGAR:

A lo largo de la historia, Dios ha ido dando a su pueblo numerosas señales: hechos, acciones, palabras, personas… de las que Dios se ha servido para darse a conocer y para dar a conocer su voluntad y su plan de salvación para la humanidad. Unas señales que a menudo no eran bien comprendidas y que necesitaban de unos “intérpretes” que hacían ver su significado profundo, como los profetas.

Este cuarto domingo de Adviento nos anuncia la gran señal que Dios ha dado a la humanidad, y que ya había sido anunciada por el profeta Isaías en la 1ª lectura: El Señor… os dará una señal. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo y le pone por nombre Emmanuel (que significa: “Dios con nosotros”).

Pero esta señal necesita ser bien interpretada, de lo contrario, nos puede ocurrir como hemos escuchado en el Evangelio que le ocurrió a José. El hecho es que María estaba desposada con José y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo. Ante ese hecho, en un primer momento, José no sabe que es una señal de Dios, y por tanto decidió repudiarla en secreto. José va a necesitar que le ayuden para interpretar ese hecho como la gran señal de Dios: se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu SantoTodo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta. Y así, una vez conocido el significado de la señal, José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Nosotros también hemos recibido la gran Señal de Dios, y, como estamos diciendo desde que comenzó el Adviento, para que esta Navidad sea “histórica”, para que Dios pueda entrar de verdad en nuestra historia personal, en nuestras circunstancias actuales, para que de verdad sea “Dios con nosotros”, necesitamos saber interpretar correctamente esta Señal, conocer su significado profundo y hacerlo vida en nosotros. Porque a lo mejor nos creemos que como llevamos muchos años celebrando la Navidad ya lo tenemos todo claro, y nos pasa como a los conductores, y en la práctica no sabemos apenas lo que este hecho significa para cada uno de nosotros en estos momentos de la historia que nos toca vivir. Tal vez no sabemos interpretar bien la gran Señal de Dios, y por tanto tampoco somos conscientes de las repercusiones que este hecho debe tener hoy para toda nuestra vida.

ACTUAR:

¿Qué tipos de señales conozco y forman parte de mi vida cotidiana? ¿Creo que superaría un examen referente, por ejemplo, a las señales de tráfico? ¿Sé descubrir las señales de Dios? ¿Utilizo recursos como lecturas, formación, homilías, oración, Revisión de Vida, el Sacramento de la Reconciliación… para interpretarlas correctamente?

Un año más nos disponemos a celebrar la gran Señal de Dios: el nacimiento de su Hijo para nuestra salvación. Como José, no nos quedemos en las apariencias, en lo superficial de estos días que se acercan, no pensemos que “ya sabemos todo esto”. Abrámonos con humildad y sencillez a la acción del Espíritu Santo para que conozcamos todo el significado de la gran Señal de Dios, para que experimentemos un año más lo que significa acoger en nuestra vida al “Dios con nosotros”.

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