Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía I de Adviento-A

Nuestra propia campaña de Navidad

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VER:

A finales de octubre fue noticia que el sector del comercio espera una campaña navideña histórica en ventas gracias a la mejora del consumo, y que será una de las mejores campañas navideñas desde 2008. Y en previsión de esas ventas, comercios y grandes superficies se están preparando y van a incrementar considerablemente sus recursos humanos, contratando personas (eso sí, de forma temporal) para poder atender la demanda de los compradores.

JUZGAR:

Hoy es el primer domingo de Adviento, el tiempo que la Iglesia nos ofrece para preparar la Navidad. Y siguiendo el ejemplo referente al sector del comercio, esta Navidad tiene que ser para nosotros “histórica”, “una de las mejores”. Por eso hemos pedido en la oración colecta: aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene…

Y para que la Navidad sea “histórica”, un verdadero encuentro con Cristo, hemos de ser previsores y empezar a prepararla ya. De ahí la advertencia de Jesús en el Evangelio: Estad en vela… estad también vosotros preparados.

Como decía san Pablo en la segunda lectura: Daos cuenta del momento en que vivís. No nos descuidemos, hemos de llevar a cabo nuestra propia “campaña de Navidad”, viviendo el Adviento.

Y para vivir el Adviento, en primer lugar necesitamos recordarnos que la Navidad es el comienzo de nuestra salvación, y que culminará en el Triduo Pascual con la resurrección de Jesús. El Adviento ya nos va a ir indicando en la primera lectura de cada domingo la meta final a la que estamos llamados, y que el profeta Isaías nos irá describiendo con unas imágenes muy significativas: estará firme el monte de la casa del Señor… De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.

En segundo lugar, para vivir el Adviento no partimos de cero, como también nos recordaba San Pablo: ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. Nosotros no somos iguales que la pasada Navidad, hemos vivido experiencias que nos habrán ayudado a crecer y a madurar. Por eso tampoco debemos afrontar el Adviento, ni menos aún la Navidad, como una repetición de “lo de todos los años”: hemos crecido en la fe a lo largo de estos meses. Llevar a cabo nuestra propia campaña de Navidad nos ayudará a descubrir que ésta será “histórica” no porque nos ocurra algo excepcional, sino porque Dios entra en nuestra historia personal, en nuestro aquí y ahora, en nuestras actuales circunstancias, dándonos un nuevo impulso en nuestro crecimiento en la fe.

Y en tercer lugar, del mismo modo que el comercio va a contratar personal para cubrir la demanda, nosotros para llevar a cabo nuestra propia campaña de Navidad también tenemos que “contratar”, es decir, buscar y aprovechar recursos humanos y espirituales que nos ayuden a vivir este tiempo especial que es el Adviento.

ACTUAR:

¿Estoy preparando ya, o pensando en preparar la Navidad en sus aspectos externos (comidas, compras…)? ¿Qué significa para mí comenzar el Adviento? ¿Afronto la Navidad como “lo de todos los años”? ¿Siento verdadero deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene?

Para que esta Navidad sea “histórica”, para que Dios pueda entrar de verdad en nuestra historia personal, en nuestras circunstancias actuales, necesitamos llevar a cabo desde ahora mismo nuestra propia campaña de Navidad: podemos leer y hacer oración con la primera lectura de estos domingos, contemplando las imágenes que nos transmite Isaías; poner en casa una sencilla corona de Adviento que nos sirva de recordatorio de este tiempo especial; aprovechar los recursos que la comunidad parroquial nos ofrece para estar preparados: retiros, celebraciones, equipos de vida…

En los comercios la campaña de Navidad es temporal; pero no debe ser así en nuestro caso: esos recursos que ahora “contratamos” no han de ser temporales, hemos de incorporarlos a nuestra vida y mantenerlos para que así nuestra Navidad sea siempre “histórica” y un día podamos recibir los bienes prometidos que ahora en vigilante espera, confiamos alcanzar (Prefacio I de Adviento).

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