Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía 22 TO-C

Auténticos héroes

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En la mitología, en la literatura, y también en la historia, a menudo se ha hablado de “héroes”, es decir, de personas ilustres y famosas por sus hazañas o virtudes. Pero desde hace algunos años proliferan en las carteleras de cine las películas protagonizadas por superhéroes, personajes de ficción de ambos sexos que tienen poderes extraordinarios. Si tuviéramos que enumerar las características de un superhéroe, en general encontraríamos las siguientes: fortaleza física, agudeza intelectual, atractivo personal, sentido del deber y de la justicia, defensor del bien y de los débiles frente al mal y a los “malos”… todo ello acompañado de algún poder extraordinario, que supera las capacidades humanas: volar, fuerza descomunal, habilidades propias de animales o insectos, un arma prodigiosa, magia… A su lado, los demás nos sentimos como “simples mortales” sin mérito alguno; incluso los héroes “de siempre” quedan empequeñecidos y, si hiciéramos una encuesta, son más conocidos los superhéroes de ficción y sus historias que los héroes reales y sus hazañas.

JUZGAR:

En este domingo, el Señor nos está invitando a no conformarnos con ser “simples mortales”, sino a ser verdaderos “héroes”, es decir, a llevar a cabo auténticas hazañas. Y para convertirnos en auténticos héroes, la Palabra de Dios nos indica que sólo necesitamos un poder extraordinario: la humildad, esa virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con ese conocimiento.

Así nos lo ha indicado la 1ª lectura: en tus asuntos procede con humidad… hazte pequeño en las grandezas humanas… Pero podemos pensar: ¿cómo compaginar la llamada a ser héroes y realizar auténticas hazañas con las propias limitaciones y debilidades, con hacerse pequeños? ¿No tendríamos que desarrollar la fuerza, la astucia, o conseguir algún arma prodigiosa que nos ayude y sirva de apoyo?

La respuesta a estas preguntas nos la da el Señor en el Evangelio: todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Para ser auténticos héroes, sólo nos debemos apoyar en Dios.

Y para apoyarnos en Él, debemos ser humildes y “humillarnos”. A veces entendemos esta palabra en sentido negativo, como rebajarnos, como tener baja autoestima, o despreciarnos, pero no es así. Humillar significa abatir el orgullo y la altivez. Para desarrollar el poder extraordinario de la humildad y ser auténticos héroes, antes debemos aprender a rebajar nuestro orgullo y altivez, y así apoyarnos en Dios y no en nuestras fuerzas y capacidades; confiar en Él, y no en nosotros mismos.

Y entonces se cumplirá lo que decía la 1ª lectura: alcanzarás el favor de Dios, porque es grande la misericordia de Dios y revela sus secretos a los humildes. Y entonces podremos realizar verdaderas hazañas, porque lo importante no son nuestras características, capacidades o “poderes” personales, sino obrar humildemente, con nuestras limitaciones y debilidades, pero como Dios espera de nosotros.

ACTUAR:

¿Qué héroes de la historia o de la literatura clásica conozco? ¿Qué me llama la atención de ellos? ¿Qué superhéroes del cómic o del cine conozco? ¿Me siento llamado a ser un auténtico “héroe”? ¿Cómo evaluaría mi humildad? ¿Sé “humillarme”, rebajar mi orgullo y altivez?

El Señor nos llama a ser verdaderos héroes en el sentido evangélico, y podemos conseguirlo porque Él es nuestro modelo: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 29). Y para que aprendamos de Él, se nos entrega como alimento en la Eucaristía.

En la oración después de la comunión pediremos que el amor con que nos alimentas fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Recibamos al Señor con humildad, agradecimiento y confianza porque así Él podrá obrar por medio de nosotros.

Y esto no es una ficción, es algo real. Si nos detenemos a pensar, seguro que encontramos muy cerca de nosotros, incluso conocemos, a personas que son auténticos héroes porque viven con humildad su ser cristianos y desde su pequeñez y limitación realizan verdaderas hazañas, aunque no salgan en libros, cómics o películas. Y hoy el Señor nos llama a que nos unamos a ellos.

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