«¡A mí Dios me ha dado su Misericordia infinita y es a través de ella como contemplo y adoro las otras perfecciones divinas! Entonces todas me parecen radiantes de amor, incluso la Justicia (y quizá más que ninguna otra) me parece revestida de amor. Qué dulce alegría pensar que el Buen Dios es Justo, es decir, que tiene en cuenta nuestras debilidades, que conoce perfectamente la fragilidad de nuestra alma
«Lo que agrada a Dios es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la ciega esperanza que tengo en su Misericordia» (LT 197).Santa Teresita de Lisieux.
En memoria de Jacques Hamel, mártir de Cristo y del Evangelio en la Francia del s. XXI.
OREMOS POR LA PAZ EN TODO EL MUNDO
