Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XIII del TO-C

Orden de prioridades

 Descargar homilía

VER:

A medida que crecemos y maduramos, vamos estableciendo también nuestro propio orden de prioridades. La prioridad la establecemos, según nuestros intereses y valores, a partir de una comparación entre diferentes opciones: a unas las ponemos en los primeros puestos porque les damos más valor y les vamos a dedicar más atención y tiempo que a otras. Normalmente el orden de prioridades no es definitivo, va cambiando con el paso del tiempo, y todos tenemos experiencia de que los que nos interesaba e incluso apasionaba en una época determinada ya ha sido sustituido por otros intereses unos años después. Aunque hay prioridades que las mantenemos siempre.

JUZGAR:

La Palabra de Dios de este domingo nos invita a revisar nuestro orden de prioridades, como cristianos que decimos que somos. Porque quizá el paso del tiempo ha hecho que nuestra prioridad, que debe ser Dios, haya ido “bajando puestos” en nuestro orden de prioridades.

En el Evangelio hemos escuchado cómo dos individuos, ante la invitación directa de Jesús a seguirle, responden diciendo los dos lo mismo: Déjame primero… Y le dan unos motivos que a nosotros nos parecerían justificadísimas: enterrar a mi padre… despedirme de mi familia… No nos fijemos en lo literal de esos motivos, sino en lo que trasluce ese “déjame primero”.

Estas personas conocen a Jesús, sienten interés por Él, incluso les gustaría seguirle, pero… Jesús no ocupa el primer puesto en su orden de prioridades. Y eso significa que antepondrán otras cosas, otros intereses, a Jesús y lo que implica su seguimiento. Pensemos cuántas veces, directa o indirectamente, respondemos eso mismo al Señor cuando nos sabemos invitados a seguirle, a comprometernos en la pastoral parroquial, o a formar parte de un grupo de formación, o simplemente a participar en una oración, o un retiro, o un encuentro… de hecho en la Asamblea Parroquial de fin de curso de este sábado por la mañana, sólo 20 personas priorizaron el asistir, creyéndose como prioritario el objetivo parroquial: «La Parroquia es c@sa de tod@s, vive en ella la misericordia».

El Señor nos invita hoy a revisar nuestro orden de prioridades, y reajustarlo, como hemos escuchado en la 1ª lectura que hizo Eliseo. Él tenía su orden de prioridades: su familia, su trabajo como agricultor…Pero ante la propuesta de Elías para que fuera su sucesor, Eliseo cambia su orden de prioridades: corrió tras Elías. Y aunque le hace una petición aparentemente igual a la del último personaje del Evangelio (Déjame decir adiós a mis padres), Eliseo, a diferencia de aquél, demuestra realmente que a partir de ahora su prioridad va a ser Dios: cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos… Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes.

Pensemos si estamos dispuestos, como Eliseo, a revisar nuestro orden de prioridades, a posponer o incluso dejar “nuestros” intereses, “nuestros” proyectos, para aceptar el proyecto que Dios nos propone. Y qué signos concretos debemos realizar que muestren ese cambio de prioridades.

Y esa propuesta de Dios a revisar nuestro orden de prioridades, a hacer nuestro el proyecto de Jesús, no debemos verla como una imposición bajo “pena de castigo”. Es y ha de ser siempre una decisión libre, como nos recordaba san Pablo en la 2ª lectura: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado… vuestra vocación es la libertad. Creer en Jesús, además de afirmar su existencia y de creer en su palabra, es seguirle, salir de nosotros mismos hacia la verdadera libertad, pero no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Y aunque el seguimiento no es “cómodo” (el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza), es la mejor decisión que podemos tomar.

ACTUAR:

¿En qué ocasiones he dicho o digo a Dios: “Déjame primero…”? ¿Estoy dispuesto a hacer una revisión de mi orden de prioridades? Como hizo Eliseo, ¿qué estoy dispuesto a “quemar” para poner a Dios en el primer puesto? ¿Mi seguimiento de Jesús es una opción verdaderamente libre?

Hoy Jesús nos sigue invitando a cada uno: Sígueme. Y no nos oculta las condiciones del seguimiento: no nos da un programa “hecho”, lo iremos descubriendo a lo largo del camino; supone renunciar a muchas cosas que nos pueden resultar apetecibles; incluso hay que estar dispuestos a asumir su destino de cruz. Pero merece la pena porque nos lleva a la resurrección. Revisemos nuestro orden de prioridades, pongamos a Dios en el primer lugar, y vivamos con libertad el seguimiento de Jesús, porque Él cuenta con nosotros para anunciar y construir su Reino.

Los comentarios están cerrados.