Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Ascensión del Señor – C

No es más que un “hasta luego”

 Descargar homilía

VER:

Desde hace unos años se ha hecho común decir “hasta luego” como fórmula de despedida. Pero una vez que me despedí así de una persona, me preguntó: “¿Es que vamos a vernos más tarde?” Al decirle que no, me respondió: “Entonces, si no nos vamos a ver pronto, lo correcto, para los cristianos, es decir adiós”. La fórmula “adiós”, que viene de expresiones como “a Dios te encomiendo” o “vaya usted con Dios” es una bendición, que dan a la despedida un contenido de fe. En una sociedad cada vez más laicista vamos dejando a Dios de lado, cada vez lo vamos nombrando menos.

 JUZGAR:

Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión. Y podría parecer que Jesús nos está diciendo “adiós” porque como hemos escuchado en el Evangelio: mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo). Como se marcha, los confía en las manos del Padre.

Pero Jesús también nos está diciendo un “hasta luego”, como diremos en el Prefacio: No se ha ido para desentenderse de este mundo. Así lo hemos escuchado al final de la 1ª lectura: El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse. Y también la 2ª lectura: la segunda vez aparecerá… para salvar definitivamente a los que lo esperan.

Por tanto Jesús, con su Ascensión, nos está diciendo “hasta luego”: es cierto que físicamente ya no vive entre nosotros, pero podemos y debemos vivir con la esperanza de que va a volver, y nos encontraremos con Él, aunque no sepamos cuándo: No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad (1ª lectura).

Por tanto, ante ese “hasta luego” del Señor, nuestra actitud durante este tiempo de espera ha de ser la misma de los discípulos: Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa (2ª lectura). Y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios (Evangelio). Como también diremos después en el Prefacio, la separación física junto con la promesa de su vuelta debe hacer que vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino, viviendo nuestro ser Iglesia, nuestro ser discípulos y apóstoles sabiendo que nos encaminamos hacia el encuentro definitivo con Él.

Y para que mantengamos la esperanza, el Señor no nos deja solos y nos dice: dentro de pocos días, seréis bautizados con Espíritu Santo (1ª lectura). El próximo domingo celebraremos la solemnidad de Pentecostés, para recordar que, en nuestro caminar, el mismo Espíritu de Dios nos acompaña.

 ACTUAR:

¿Qué expresión suelo utilizar habitualmente para despedirme: “hasta luego” o “adiós”? ¿He pensado en la diferencia de sentido entre ambas, sobre todo en el contenido de fe que tiene “adiós”? ¿Qué significa para mí la Ascensión del Señor? ¿Soy consciente de que el Señor va a volver? ¿Vivo con la esperanza de encontrarme con Él? ¿Tengo la misma actitud de los discípulos?

El Movimiento Scout tiene una canción muy conocida, la “Canción de Despedida”, cuya letra recoge muy bien el sentido de esta solemnidad: Llegado ya el momento de la separación, formemos todos juntos una cadena de amor. No es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós. Muy pronto junto al fuego nos reunirá el Señor.

Hoy, celebrando la Ascensión del Señor, podemos hacer oración con esta letra (incluso cantarla). La Ascensión es una despedida, pero entre el Señor y nosotros nos decimos “hasta luego”. Volveremos a encontrarnos y donde nos ha precedido Él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo (oración colecta). Mientras tanto, como no es más que un hasta luego, animados por su Espíritu formemos todos juntos una cadena de amor, vivamos y demos testimonio de la alegría del Evangelio, mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa, hasta que, no sabemos cuándo, volvamos a encontrarnos con el Señor y nos reúna junto al fuego de su amor en la casa del Padre para siempre.

Los comentarios están cerrados.