Orden de prioridades
VER:
De una forma más o menos consciente, todos tenemos un orden de prioridades. Dedicamos más o menos tiempo y atención a las diferentes dimensiones de nuestra vida, las actividades, las relaciones… según la importancia que tienen para nosotros y por eso el orden de prioridades es algo muy subjetivo. Sin embargo, no podemos dejarnos llevar por el subjetivismo y el relativismo, y según nuestra condición social, nuestro estado de vida, nuestros compromisos… hay algunos elementos que deberían ocupar necesariamente los primeros puestos del orden de prioridades de nuestra vida, ya que de lo contrario no seríamos consecuentes con lo que decimos ser.
JUZGAR:
Hoy es Jueves Santo, el primer día del Triduo Pascual. Y en la 1ª lectura hemos escuchado: Este mes será para vosotros el principal de los meses… Lo principal es aquello que ocupa el primer lugar en estimación o importancia y que se antepone y prefiere a otras cosas o actividades. La Semana Santa, y dentro de ella el Triduo Pascual, debe ser lo principal para nosotros, como cristianos, lo que ahora ocupa el primer puesto de nuestro orden de prioridades.
Y la razón también la ha indicado la lectura: porque es la Pascua, el paso del Señor. Siempre, pero especialmente estos días, el Señor pasa por nuestra vida para ofrecernos su salvación. Este “pasar” tiene el sentido de tocar, de penetrar nuestra vida. Pero “pasar” tiene también el sentido de mostrar desinterés o desprecio por alguien o algo. Por eso, ante la Semana Santa, ante el Triduo Pascual, ante este paso del Señor, teniendo presente lo que hoy, Jueves Santo, estamos celebrando, debemos preguntarnos si nosotros estamos “pasando” de Él, si estamos mostrando el suficiente interés o aprecio por Él, si está ocupando el primer puesto en nuestro orden de prioridades.
En el Evangelio hemos escuchado que Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y ese amor hasta el extremo le lleva a instituir la Eucaristía, como nos ha recordado la 2ª lectura: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor… Esto es mi cuerpo…Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre… Ante esta entrega total, ante este amor por nosotros hasta el extremo, ante su presencia real en la Eucaristía, y a las puertas de su Pasión, si queremos ser coherentes como cristianos, ¿podemos “pasar” de esto? ¿Podemos darle un lugar secundario en nuestro orden de prioridades? ¿Cómo no va a ser la Semana Santa, el Triduo Pascual, lo principal para nosotros?
ACTUAR:
Estamos en el primer día del Triduo Pascual. Estamos conmemorando la institución de la Eucaristía; después, el Santísimo quedará reservado en el Monumento y dispondremos de la posibilidad de pasar un largo tiempo de oración con Él; esta noche oraremos juntos en la Hora Santa; mañana continuará el tiempo de oración silenciosa, individual, sólo interrumpido por el Via Crucis; por la tarde celebraremos el Oficio de la Pasión del Señor; el sábado por la noche celebraremos la Vigilia Pascual, y el domingo, último día del Triduo, es el Domingo de Resurrección.
No pasemos de todo esto, reorganicemos nuestro orden de prioridades para que las diferentes celebraciones, y estos días en conjunto, sean lo principal para nosotros. Acompañemos al Señor que pasa por nuestra vida, sintámonos unidos a Él, para que, como hemos pedido en la oración colecta, la celebración de estos santos misterios nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida.