El Señor lo necesita
VER:
Hemos comenzado la Semana Santa. Ayer, solemnidad de San José, veíamos que el Señor, para llevar adelante su plan de salvación, cuenta con personas que humanamente pasan “sin pena ni gloria”, que tienen vidas pequeñas y anónimas pero que a sus ojos son grandes vidas por su servicio y entrega a favor del Reino. Dios siente predilección por lo pequeño, lo humilde, lo sencillo… como instrumentos para realizar sus grandes obras.
JUZGAR:
La celebración del Domingo de Ramos incluye la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén, y en ese Evangelio hemos escuchado que Jesús dijo a dos discípulos: Id a la aldea de enfrente: al entrar encontraréis un borrico atado… si alguien os pregunta, contestadle: «El Señor lo necesita.»
El borrico es como un caballo pequeño, por lo común de color ceniciento, que es muy sufrido y se emplea generalmente como bestia de carga y también como caballería. Y éste es el animal que el Señor necesita para hacer su entrada en Jerusalén: no un gran purasangre, sino un borrico. Este borrico se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar.
Solemos emplear la palabra “borrico” en sentido despectivo o como un insulto. Sin embargo, que el Señor hiciese su entrada en Jerusalén montado en un borrico es muy significativo para nosotros. Es una llamada a cuál debe ser nuestra actitud, especialmente en esta Semana Santa.
El Señor necesita “borricos”, necesita personas normales, humildes, que apenas destacan, pero dispuestas a “cargar con Él”. Para vivir la Semana Santa, debemos “aparejarnos”, debemos prepararnos con lo necesario para vivir cada uno de estos días llevando al Señor en nosotros, siendo conscientes del significado de lo que vamos a ir celebrando a lo largo de toda la Semana, y que la Palabra de Dios nos va a ir desvelando.
Hoy en concreto podemos “aparejarnos” con lo que hemos escuchado en la 1ª lectura: Yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me apaleaban… No oculté el rostro a insultos y salivazos…
Debemos “cargar” con el Señor y algunas de sus palabras que hemos escuchado en la Pasión: El primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve… Orad para no caer en la tentación… Padre, que no se haga mi voluntad sino la tuya… No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos… Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen… Hoy estarás conmigo en el Paraíso… Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
Y el significado de todo ello nos lo apunta la 2ª lectura: se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos… se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo…
ACTUAR:
¿Con qué actitud y disposición he iniciado la Semana Santa? ¿Cómo me he “aparejado”, cómo me he preparado para vivir estos días? ¿Estoy dispuesto a “cargar” con el Señor, a dar prioridad esta Semana a todo lo referente al Señor, por encima de mis planes, horarios e intereses? ¿Qué me impacta más de la Pasión del Señor, cómo repercute en mi vida?
En esta Semana Santa, seamos “borricos”, no en el sentido negativo y despectivo, sino en el mejor sentido: dispuestos a “cargar con el Señor” sobre nosotros. Él lo necesita, necesita que seamos sus “borricos” para, por medio de nuestro testimonio, volver a entrar en nuestro mundo, en nuestras ciudades, pueblos y barrios y así mostrar a todos que, aunque tengamos que atravesar alguna etapa de pasión, Él es el verdadero y único camino que nos lleva a la salvación.