Saber alejarse
VER:
Una persona, que utiliza las redes sociales, me comentó que durante un tiempo había procurado responder a quienes en la red hacían críticas o comentarios despectivos hacia la Iglesia o hacia la religión católica, porque entendía que era un modo nuevo de dar testimonio, aunque eso le ocupaba bastante tiempo. Pero que al cabo de unos meses había renunciado, porque se dio cuenta que era una pérdida de tiempo, puesto que no servía para nada ya que la mayoría de la gente no estaba dispuesta a dialogar o reflexionar, sino que seguían lanzando sus comentarios ofensivos sin prestar atención a los argumentos que él daba. Sin embargo, esta persona se cuestionaba si su renuncia era en realidad una huida, dejar de dar testimonio.
JUZGAR:
El Evangelio de hoy comienza con el mismo versículo con el que terminaba la semana pasada: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. Jesús ha ido a Nazaret y, partiendo de un texto del profeta Isaías, les anuncia el Evangelio, y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Pero a medida que avanza en su anuncio, comienzan las reacciones contrarias (se pusieron furiosos) que desembocan en un rechazo total y violento (lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco… con intención de despeñarlo).
Y llama la atención la actitud de Jesús ante la confrontación, el rechazo y la violencia: se abrió paso entre ellos y se alejaba. Jesús no huye, sino que “se aleja”, pone distancia, física y emocional, entre Él y quienes no están dispuestos a escuchar. Jesús renuncia a hacerles entrar en razón, pero no deja de anunciar el Evangelio: continuará su misión evangelizadora en otros lugares y con otras personas.
Necesitamos tener muy presente esta actitud de Jesús, porque como indicaba el documento Ser y misión de la Acción Católica General “Llamados y enviados a evangelizar”: En toda la reflexión que estamos haciendo en la Iglesia sobre la Nueva Evangelización, se ha hablado mucho de la necesidad de establecer un “atrio de los gentiles”, es decir, de abrir cauces de comunicación entre creyentes y no creyentes, de establecer “espacios neutrales” para tener un diálogo libre y respetuoso sobre la fe cristiana, Dios, la Iglesia… Pero estos espacios no deben servir para la confrontación ni para el “y tú más”, sino para el enriquecimiento mutuo. Por eso, siguiendo el ejemplo de Jesús, hay que saber alejarse de las polémicas estériles de quienes no buscan la verdad, sino sólo la confrontación y la polémica.
Pero este saber alejarse no supone dejar de dar testimonio de nuestra fe. Como nos han propuesto los obispos españoles en el Plan Pastoral 2016 – 2020 Iglesia en misión al servicio de nuestro pueblo: no podemos quedarnos indiferentes, ni tampoco dejarnos dominar por el miedo, el pesimismo o el desánimo, sino que tenemos que reaccionar tratando de ser más fieles a la misión recibida por el Señor. Para ello no hay recetas mágicas pero sí un denominador común: los cristianos sentimos necesidad de clarificar lo específico de nuestra misión, tanto a nivel personal como comunitario; es decir, necesitamos reafirmar nuestra propia identidad. Como indica el documento de ACG, la situación en la que nos encontramos nos debe impulsar a volver más intensamente a las fuentes de nuestra fe. Y esto desde una renovada experiencia de encuentro con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, vivida de una manera particularmente intensa en la liturgia, «cumbre y fuente de la vida eclesial», y en el amor abnegado a todos, especialmente a los pobres y a los que sufren. Aquí radica el secreto de un cristianismo vivo, que no tiene motivos para temer el futuro.
ACTUAR:
¿Me he visto envuelto en polémicas, en confrontaciones, por motivos de fe? Si no se llegaba a un diálogo, ¿he sabido alejarme? ¿Supuso para mí un estímulo para reafirmar mi fe y dar testimonio?
Sigamos el ejemplo el Señor para saber anunciar el Evangelio, “alejándonos” cuando sea necesario. Como nos proponen los obispos, la fe en Jesucristo y el reconocimiento del valor eterno de su Evangelio nos dan ánimo y nos impulsan a revisar nuestras actuaciones y a renovar nuestro estilo pastoral en lo que sea necesario. Estamos seguros de que no nos faltará la ayuda del Señor, como ya prometió a Jeremías y hemos escuchado en la 1ª lectura: lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.
Y respecto a las nuevas tecnologías, tengamos presente lo que indica el documento de ACG: Se convierten en una poderosa herramienta para llegar a muchas personas que, si es utilizada de forma adecuada, puede ser un buen complemento para nuestra tarea apostólica. Ahora bien, es necesario que todas estas potencialidades tecnológicas tengan el protagonismo necesario, y no más. Las nuevas tecnologías no pueden sustituir a la experiencia evangelizadora cara a cara, en vivo, en el que todos nos podemos mirar a los ojos y percibir la multitud de matices que hay en la vida real. Ninguna cuenta de Twitter o de Facebook puede sustituir a la presencia genuina y real de los apóstoles en los contextos en los que es necesario anunciar la palabra de Dios.