Diversidad de funciones
VER:
Del 28 de diciembre al 1 de enero se ha celebrado en Valencia el Encuentro Europeo de Jóvenes organizado por la comunidad de Taizé. Para que se pudiera llevar a cabo, en septiembre se pidió a las parroquias que se creasen equipos de preparación para desempeñar las diferentes tareas necesarias: encontrar alojamiento para los participantes y coordinar la acogida, preparar las activi-dades que se desarrollarían en las parroquias de acogida, las oraciones, los cantos, los momentos de diálogo en grupos, preparación del templo y las salas… Cada tarea debería haber un responsable, y por las noches se tendría una reunión de todo el equipo para revisar y coordinar la jornada siguiente. Por eso, donde no se consiguió formar este equipo, no fue posible acoger a peregrinos.
JUZGAR:
Pero este ejemplo no sirve sólo para grandes acontecimientos, que tienen una duración corta. Tras el tiempo de Navidad, hoy comenzamos en la liturgia el Tiempo Ordinario que, como su nombre indica, no tiene una connotación especial, como ocurre con los tiempos fuertes. Ahora, como discípulos, vamos a acompañar al Señor, y a dejarnos acompañar por Él, para poder ser apóstoles suyos en la cotidianidad, en ese día a día que supone la mayor parte de nuestro tiempo.
Y hemos escuchado en la 2ª lectura algo que siempre debemos tener en cuenta, tanto para los acontecimientos extraordinarios como para los días ordinarios: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. No se puede vivir la fe de un modo intimista, privado. La cotidianidad de nuestras comunidades parroquiales, Asociaciones y Movimientos requiere de laicos que asuman diversidad de funciones y responsabilidades para llevar adelante la pastoral ordinaria. Si no surgen laicos dispuestos, no es posible llevar adelante la misión evangelizadora.
Pero estas personas no actúan de manera individualista e independiente: En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Cada uno desempeña su función pero teniendo siempre presente que el Espíritu es el mismo, que el Señor es el mismo, que Dios está obrando en todos y cada uno.
De ahí que, como Iglesia que somos, lo más importante no es la función que uno desempeña, sino desempeñarla bien, del mejor modo posible, porque todas son necesarias para el bien común.
Así, en el Evangelio hemos podido contemplar también a diferentes personas, con diferentes funciones, que entre todos consiguen que Jesús comience sus signos: hay sirvientes que se encargan de llenar las tinajas de agua y llevarlas al mayordomo; está el mayordomo, el criado principal, cuya función es coordinar y comprobar que todo esté como es debido, por eso prueba el vino; y sobre todo encontramos a María, la que tiene la mirada atenta para detectar las carencias, la que intercede ante su Hijo (no les queda vino), la que muestra a los sirvientes el camino a seguir: Haced lo que él diga. Cada uno de ellos desempeña una función, unas más relevantes que otras, pero entre todos, de modo coordinado, siguiendo las indicaciones de María y Jesús, favorecen que Él obre el signo.
ACTUAR:
En este comienzo del Tiempo Ordinario el Señor, por medio de su Palabra, nos invita a reflexionar: ¿Vivo mi fe de un modo intimista y privado, o sabiéndome comunidad, Iglesia? ¿Qué función estoy desempeñando como Iglesia, como laico, en mi comunidad parroquial, Asociación, Movimiento…? ¿Me coordino con los otros miembros de la comunidad parroquial? ¿Hay alguna función que no esté cubierta por falta de personas disponibles? ¿Qué consecuencias tiene esto?
Ni nuestra vida, ni la vida de la Iglesia, está hecha de grandes acontecimientos. La mayor parte está formada por la cotidianidad, incluso rutina, del día a día. Por eso, es ahí donde debemos concretar la acción pastoral, ofreciendo nuestra disponibilidad para asumir la diversidad de funciones que son necesarias para desarrollar la misión con un mismo Espíritu, para hacer de verdad lo que Él diga.
Y puesto que el mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece, hoy también debemos agradecer y valorar la diversidad de funciones y servicios que se desempeñan en la comunidad parroquial, sobre todo los más humildes y ocultos, porque todos contribuyen al bien común y a que hoy Jesús Resucitado continúe haciendo sus signos.